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CONSIDERACIONES
SOBRE LA EVALUACIÓN
Por Fernando Blumenkranc y Rubén Oddo
Una visión ampliada e integral de la evaluación, habla de
incluir y comprehender, todas las variables que participan de dicho
proceso, como ser las instalaciones, los equipos y materiales, la
planificación, la supervisión, el encuadre y la cultura
institucional, la gestión docente, la participación del alumno,
etc.
En este (y en el próximo) artículo, abarcaremos sólo algunos de
estos items, conociendo que, quizás arbitrariamente, dejamos momentáneamente
de lado un conjunto muy significativo de abordajes.
Hecha esta salvedad, comenzaremos planteando que el problema de la
evaluación dentro de la tarea educativa es casi siempre un tema
conflictivo, para alumnos, docentes y directivos. En su esencia,
evaluar impone una suerte de recapitulación, de revisar lo hecho,
de repensar; también de verter juicios y valorar contrapesando
errores y aciertos. Dentro de la tarea educativa; no es difícil que
este tipo de procesos lleven a conflictos de diverso tipo en los
protagonistas y sobre todo entre los protagonistas.
Cada uno desde su rol en la tarea va a sentirse tocado por la
evaluación y podemos, ya que nuestra área intenta hablar sobre el
cuerpo, aplicar esta referencia corporal de sentirse tocado, de
percibir algún tipo de sensación somática vinculada al momento de
la evaluación. El miedo al examen o la famosa prueba sorpresa, la
explosión de euforia que se produce cuando aprobamos creyendo que
estábamos con lo justo. Nerviosismo y angustia el día de entrega
de boletines, el miedo de algunos alumnos a que ese boletín llegue
a mano de los padres, boletines que se pierden, se esconden, firmas
que se falsifican... Las medidas de seguridad de los docentes para
que los alumnos no se copien, el maestro que busca separar los
bancos y los alumnos que quieren acercarlos. La mirada vigilante, el
cuerpo tenso, la actitud alerta y la recurrente convocatoria al
silencio otorgando a su mínima ruptura un valor sospechoso digno de
sanción. Interesante contradicción si se quiere, ya que éste no
sería el mejor contexto, el mejor ambiente para producir algo
creativo y valioso en esa evaluación. Dialéctica del amo y el
esclavo que reproduce el vínculo sometedor sometido y es en el
momento de la evaluación donde esto cobra toda su dramaticidad.
A la voz que enuncia: -- Mañana evalúo, le corresponde muchas
veces de parte de los alumnos una sensación de angustia que los
lleva a organizar diversas estrategias para la ocasión, algunas
conscientes otras no, algunas exitosas, otras no tanto. Es necesario
decir también que este proceso, este investirse como evaluador
tampoco es gratuito para el docente, este también tiene conflictos,
hay ansiedad y movilización de afectos que los percibe desde su
rol; hay una gran carga afectiva por más que se la intente negar.
El directivo también se encuentra exigido ya que la institución se
refleja en boletines, informes, planillas, actas y dicen algo acerca
de la tarea; por otra parte es responsable del diseño y seguimiento
de una política de evaluación dentro de la institución. Por todas
estas situaciones enunciadas que se generan y porque en realidad es
simple reconocerse en algunas de ellas, decimos que el tema de la
evaluación es conflictivo porque pone en tensión la relación
saber - poder, lo que da lugar a que el momento vivido como evaluación
adquiera una carga dramática intensa por las emociones y ansiedades
que giran en torno a la posibilidad de "pasar o no", de
"aprobar o no". Tales vivencias se generan porque
asistimos aún, en muchos casos a una "pedagogía del examen
articulada en función de la acreditación, que descuida
notoriamente los problemas de formación, procesos cognitivos y
aprendizaje" (Angel Díaz Barriga, 1990). Ahora bien, en
educación física esto ocurre, pero generalmente en secundaria,
donde se transitan muchas instancias de evaluación con distintos
tipos de vivencias de parte de los alumnos. En primaria o EGB e
inicial el tema de la evaluación toma otras características ya que
no tiene el sentido de acreditación, hay una promoción casi automática
lo cual ubica los saberes de la disciplina en un nivel menor al de
otros saberes como lengua, matemática, etc. Hasta aquí, hemos
comenzado a hablar de la evaluación encontrando en el camino ya
tres lugares donde detenerse, el primero es el de la alta carga
emotiva que la situación impone, el segundo es el
sobredimensionamiento de la acreditación por encima de una evaluación
en sentido amplio y el tercero se refiere al grado de validación
social de los saberes de la disciplina educación física. Sobre
estos tres puntos vamos a volver necesariamente, pero hay que
incorporar nuevos problemas, para poder comprender esto de una
manera global y más amplia. En primer lugar vamos a intentar
desplazar la evaluación de la cuestión meramente técnica, para no
confundir medir con evaluar, lo cual ocurre muchas veces. La educación
física, se ha nutrido en gran medida de modelos mecanicistas,
tecnicistas, biologistas, con asentamiento en una mirada positivista
de la ciencia lo cual hace prevalecer lo cuantitativo y lo
observable de un fenómeno. Hay una fascinación por el acto de
medir, de bajar segundos, de sumar centímetros. El modelo de
rendimiento deportivo, lleva fervorosamente a esas búsquedas y el
riesgo es que llevemos esto a la escuela acríticamente. Así se
puede generar confusión en los alumnos, sentimientos de
sobreexigencia y desvalorización personal en aquellos que no
cumplen con el modelo esperado. En este sentido vamos a enunciar que
la evaluación es en principio un problema teórico - epistemológico,
ya que según sea la concepción del mundo, del conocimiento, de la
educación, del cuerpo, de la persona, con la que acordemos es que
vamos a mirar los fenómenos y a elaborar los criterios de evaluación.
No hay instrumento que no se encuentre ligado a una particular
manera de ver el mundo. Ser conscientes de esto es el punto de
partida (Díaz Barriga, 1987). Es menester enunciar que la evaluación
está atravesada por la cuestión social; factores socioeconómicos,
raciales y culturales contribuyen a generar ciertas diferenciaciones
entre individuos que suelen quedar objetivadas justamente por la
evaluación. Sobre esto hay que estar advertido para repensar la
supuesta neutralidad y objetividad de ciertos procedimientos (Díaz
Barriga, 1987). Las sociedades elaboran sus propios modelos (de
cuerpo también) y trasladar criterios e instrumentos de un contexto
social a otro lejos de alcanzar la mentada objetividad, puede estar
al servicio de la segmentación social, incluso la discriminación.
Así también, vamos a decir que la evaluación tiene una dimensión
institucional ya que es ahí donde finalmente se fijan criterios y
se los pone en práctica real y concreta en dispositivos grupales
y/o individuales. Es en este marco donde la relación docente alumno
es atravesada por la evaluación. Finalmente, la evaluación también
es un problema ético y en este caso servirá para cimentar las
bases de una ética del cuerpo en los alumnos; si no sirve para
esto, lejos estaríamos de la tarea educativa. Diferenciar cuales
son los valores que se buscan dentro de la actividad física,
desarrollarlos en la tarea, y evaluar el modo en que se van
encarnando en los alumnos es quizás, el compromiso más profundo.
Hecha esta introducción, tal vez extensa pero a la vez necesaria
para enmarcar el problema, ingresaríamos a terrenos más específicos
abarcando dos campos insoslayables. Uno sería la evaluación de los
aprendizajes de los alumnos y otro la evaluación de la tarea
institucional o departamental porque pensamos que son solidarios, ya
que no se puede separar el aprendizaje del alumno del marco
institucional donde está cursando. Si no existe una visión
institucional crítica sobre los procesos de enseñanza aprendizaje,
será sencillo designar a la incapacidad de los alumnos como la
causa del bajo rendimiento.
Sobre la
evaluación al alumno
La bibliografía abunda desde el punto de vista de una pedagogía
del rendimiento, en tests, pruebas, escalas, que permiten medir
diversos aspectos de la motricidad con los cuales luego se elaboran
juicios. De todos modos no es común observar en las clases de
primaria o EGB esta toma de pruebas. Se observa que los docentes
califican de una manera global elaborando un juicio sintético que
va al boletín o a un informe, en este caso el comentario será más
extenso y en el caso del boletín será un concepto que remite a una
escala pero no da una explicación. La edición de los contenidos básicos
comunes (CBC), invita a considerar que si el contenido que se enseña
puede desplegarse en procedimientos, conceptos y actitudes, la
evaluación también deberá tomarlos en cuenta y así diferenciar
modalidades de evaluación para detectar lo logrado y lo que todavía
está por alcanzarse. Con respecto a la participación de los
alumnos, puede observarse que muchos docentes buscan que los alumnos
participen en la elección de actividades, pero pocas veces
participan en los diseños de situaciones de evaluación. Si hemos
estado aprendiendo un deporte durante tres meses debe ser bastante
lo que los alumnos conocen sobre sus dificultades, sus éxitos, sus
dudas y no sería extraño ver que puedan generar situaciones muy
ricas, tal vez más exigentes de las que pueda plantear el docente.
Si como dice Cesar Coll: "la evaluación debe permitir ajustar
la ayuda pedagógica a las características individuales de los
alumnos mediante aproximaciones sucesivas y debe determinar el grado
en que se han conseguido las intenciones del proyecto" (Cesar
Coll, 1994) surge claramente la necesidad de que el alumno participe
en la elaboración de la evaluación. Por lo general es el docente
quien plantea la situación y quizás sea la hora de "abrir el
juego". Las bases biologistas y mecanicistas que están en los
cimientos de la disciplina hacen que en principio se priorice la
calidad del gesto técnico y la enseñanza apunta sobre todo a esto,
existiendo menos camino recorrido sobre la enseñanza de los
conceptos y las actitudes. Más lejos aún estamos en la elaboración
de evaluaciones de estos aspectos. El alumno puede participar de la
evaluación si conoce y comparte lo objetivos del proyecto. Es así
como podrá verse comprometido y podrá tener claro en qué debe
rendir. En una próxima entrega especificaremos lineamientos en la
evaluación al alumno y de la tarea departamental en consonancia con
lo hasta aquí enunciado.
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