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CONDICIONES
Y DETERMINANTES
DEL APRENDIZAJE Artículo:
Bleichmar S., Cao J.L., Tenti E. y Castorina J. (panelistas),
"Condiciones y determinantes del aprendizaje", Bs. As., Temas de
Psicopedagogía, Anuario N° 4. Silvia
Bleichmar:
Veremos qué puede decir el psicoanálisis sobre las condiciones y
determinantes del aprendizaje. Clásicamente,
el psicoanálisis consideró el trastorno de aprendizaje como una inhibición.
Para ello partió de la idea de un inconciente ya constituído desde los
orígenes, y de que todo trastorno relativo a la constitución psíquica
era efecto del inconciente y la represión. Acá
me interesa tomar otra versión del mismo Freud, según la cual el inconciente
no está constituído desde los orígenes, sino que es producto o efecto
de la relación con el otro y de la represión. Desde esta perspectiva un
problema de aprendizaje no siempre será una inhibición o síntoma,
pudiendo también ser la expresión de un problema en la constitución
misma del psiquismo. El
inconciente no está regido por la lógica habitual: no existe la negación,
la duda, la certeza ni la temporalidad; no hay memoria sino inscripciones
que la conciencia podrá recuperar mediante la memoria. Si fuera solamente
por el inconciente no habría conocimiento, ni aprendizaje ni problemas de
aprendizaje: estos se entieden desde el sistema preconciente-conciente. El
inconciente tampoco es omnisciente como a veces se dice ("si se
levanta la represión el sujeto va a saber", etc.). El inconciente no
'sabe' nada. En
el inconciente operan representaciones-cosa que están cerradas a todo
referente o comunicación con el otro: no hay lenguaje (es lo histórico-vivencial,
según Freud).En el preconciente-conciente está la posibilidad de
establecer comunicación con el semejante o de apropiarse de objetos
externos. Allí encontramos retranscripciones, resimbolizaciones. Debemos
diferenciar dos tipos de
problemas en la adquisición de la inteligencia: aquellos que se producen
cuando ya está constituído el aparato psíquico y el proceso secundario
(son las inhibiciones como efectos de un síntoma), y aquellos que se
producen como resultado de un problema en la constitución misma del
aparato psíquico en su totalidad, que ocurre alrededor de los 5 o 6 años. Un
ejemplo del primer caso es una niña que había constituído la lógica
del proceso secundario, pero que su problema para escribir tenía que ver
con que su padre había sido echado por 'escribir' cosas peligrosas, y la
única manera de preservarse era entonces no escribiendo. Un
ejemplo del segundo caso es un niño donde aparecen complejos engarces del
proceso primario con el secundario. Al preguntarle "¿qué estás
haciendo? " contestaba "pintar", o sea, en infinitivo, no
decía "pinto", había una ausencia de sujeto e imposibilidad de
manejar los tiempos verbales. El chico no había plasmado la temporalidad,
la negación, la identidad. No
es sostenible, por último, el causalismo lineal del tipo "a este niño
le pasa esto... porque la madre tal otra". Por ello, debemos
diferenciar las condiciones
estructurantes de un fenómeno y las determinaciones
estructurales que producen la emergencia sintomal específica. Es a
partir de estas diferencias como podremos abordar y discriminar trastornos
en la constitución de la inteligencia, o síntomas como productos
inhibitorios. Emilio
Tenti:
Mi punto de vista es sociológico,
y el aprendizaje me interesará acá como una variable dependiente, es
decir, dependiente de factores sociales. La sociología estudia la
interacción maestro-alumno en tanto se da en un contexto institucional
que la define. Antiguamente por ejemplo, no había un lugar físico
especial para enseñar y aprender, pero hoy sí (hay aulas, escuelas), así
como nuevos roles especializados como el de profesor, etc. Si
bien determinantes del
rendimiento escolar son educación paterna, ingresos, tipo de vivienda,
etc., hay otra dimensión menos analizada y que permite dar cuenta de
desigualdades en el aprendizaje y explicar por qué variables socioeconómicas
como las indicadas producen desiguales rendimientos. Ello
se debe a que los sujetos hacen diferentes interpretaciones acerca de esas
cosas sociales. Por ejemplo, para estudiar el impacto de la clase social
sobre el aprendizaje se toma en cuenta no sólo la clase social misma sino
la percepción que tienen los maestros de la clase social de sus alumnos.
También interpretan o significan de diferente forma sus edades, sexos,
altura, peso, y demás variables objetivas. Investigadores norteamericanos
ya habían visto la relación que hay entre las expectativas del maestro y
el rendimiento escolar. Cuando dice "este alumno es burro" el
maestro está también dando una expectativa ("le irá mal") y
esto influirá sobre su rendimiento. Así, la tipificación que hacen los
maestros influirá en la interacción maestro-alumno, y podrá también
influír en los desiguales rendimientos escolares. José
Luis Cao:
No creo que haya lugares específicos para educar, como escuelas, etc. En
realidad siempre hay educación porque el hombre es, además de sujeto del
inconciente, sujeto de la cultura y siempre está aprendiendo ritos y
asimilando creencias de su cultura o sociedad. Tales creencias y rituales
son propios de cada cultura, son siempre significantes que tienen un
sentido, aunque a la gente de otra cultura le parezcan absurdos. Las
culturas también tienen sus utopías
(como los ensueños de igualdad, libertad, justicia, etc), que son
proyectos que no se plantean en términos de cambios graduales en función
de metas posibles. Las
utopías pueden ubicarse en un pasado remoto y en un futuro lejano, y no
son siempre compensaciones a desgracias cotidianas, sino también planteos
éticos, propuestas ideales que hace una sociedad. La "República"
de Platón es una utopía política, y el "Emilio" de Rousseau
es una utopía pedagógica. En
rigor el hombre está siempre entre "El porvenir de una ilusión"
y "El malestar en la cultura", o sea, planteando utopías y
después desengañándose con el malestar que encuentra en las propias
instituciones en las que creyó encontrar bienestar (ya que la mayoría de
las utopías intentan transformar el hombre natural en hombre social). La
utopía plantea un ideal, y en las utopías pedagógicas está en juego
precisamente el ideal que los alumnos transfieren sobre los maestros, así
como los ideales que éstos buscan en los alumnos. José
Antonio Castorina:
El aprendizaje en una perspectiva interdisciplinaria aparece como un fenómeno
complejo donde incide lo neurofisiológico, lo psíquico, lo social, y es
abordado desde la psiconeurología, la psicología genética, el psicoanálisis,
la sociología de la educación, la psicología institucional, etc. Lo
interdisciplinario no es
simplemente debatir temas desde distintos ángulos, como hacemos aquí,
sino construír juntos el conocimiento desde problemas precisamente
formulados. Tampoco es interdisciplina usar métodos o modelos de otras
disciplinas. Hay
diferentes formas de intercambio que sí son interdisciplinarios, entre
los que citamos tres. 1) Hay disciplinas que nacieron de la interacción
entre otras, como la biología molecular o la psicolinguística. 2) Se han
esclarecido problemas por el aporte de varias disciplinas, como la visión
del hombre como ser bio-psico-social. 3) Resolución de problemas que
provienen de demandas sociales y que exigen cursos de acción por aportes
de varias disciplinas, como la modificación del ambiente, el fracaso
escolar, etc. Este tercer tipo de interdisciplinariedad es el más
promisorio. Las
condiciones mínimas que deberían satisfacer los intercambios entre
disciplinas son: a) existencia de disciplinas con su organización teórico-metodológica
propia; b) delimitación de problemas que trasciendan las fronteras de una
disciplina; c) aportes disciplinares al problema, sin que peligre el
sistema teórico-metodológico de cada disciplina; d) intercambio
modificador y enriquecedor de cada disciplina; e) los intercambios sólo
pueden producirse en un equipo de trabajo, no en una sola cabeza; f) el
intercambio debe permitir una integración sobre los temas tratados, sin
que cada aportante pierda su identidad y autonomía. El
primer contacto es "multidisciplinario":
se intercambia información pero sin modificación mutua; luego viene lo
"interdisciplinario"
donde hay enriquecimiento y modificación mutua, y finalmente lo "transdisciplinario"
que borra las fronteras entre las disciplinas con la constitución de un
paradigma común. Para los epistemólogos, esto es una aspiración no
concretada. Algunos
obstáculos significativos
para producir prácticas interdisciplinarias son los siguientes: a)
La tendencia a considerar que unas disciplinas pueden reducirse a otras más
"serias". Por ejemplo, cuando M. Bunge propone reducir la
psicología a las neurociencias o aún a la sociología. b) La idea según
la cual hay una discipllina que es la reina de las ciencias y modelo para
todas las demás. Por ejemplo, los lacanianos que consideran que los
aportes de otras disciplinas, incluyendo los de la psicopedagogía, pueden
resignificarse en términos de un sujeto deseante. No debe confundirse
transdisciplinariedad con hegemonía de una disciplina. c) La
"familiaridad" con ciertas teorías y métodos. Por ejemplo, el
haberse familiariarizado con la psicología genética no nos autoriza a
extenderla sin más a los procesos de aprendizaje en el aula. Ya que
originalmente fue pensada fuera de este ámbito, sus conceptos deben ser
reelaborados. d) Pensar que la división en disciplinas refleja tal cual
una división en la realidad, postura basada en el realismo ingenuo que
cree que el conocimiento es una copia de la realidad. La interdisciplina
recupera una realidad fragmentada como total y considera por ejemplo que
el aprendizaje es al mismo tiempo afectivo y cognoscitivo. Otra dificultad
tiene que ver con las luchas simbólicas por los espacios sociales, como
la hegemonía de una disciplina sobre otras: a veces se usan los
encuentros interdisciplinarios como oportunidades para imponer una
disciplina. Mencionemos
finalmente algunas opiniones sobre el estado actual de la investigación
interdisciplinaria en los problemas de aprendizaje. Respecto
de sus mecanismos más generales, no parece haber experiencias
interdisciplinarias, pero sí esfuerzos multidisciplinarios rescatables.
Respecto de problemas más específicos, se han abordado cuestiones como
los trastornos del aprendizaje en la institución escolar, los fracasos
escolares, y el proceso de enseñanza - aprendizaje. Respecto
de este último, por ejemplo, se ha analizado el deseo como fundante del
aprendizaje, el contrato didáctico que vincula al alumno con el maestro y
el saber, etc. Valioso es el aporte de G. Sacristán, al mostrar el
desarrollo independiente de las teorías del aprendizaje y las teorías de
la enseñanza, los intentos por reducir unas a otras y la importancia de
una realimentación entre ambas para generar una fructífera
interdisciplinariedad. Esta última es aún un proyecto, y no una
actividad efectivamente consolidada. Susana
Ortiz,
la coordinadora, invita a los panelistas a debatir sobre las ideas
expuestas anteriormente. Silvia
Bleichmar:
Concuerdo en que lo interdisciplinario
no pasa por subordinar una ciencia a otra sino en abordar y resolver
operativamente un problema con el aporte de varias disciplinas. El
tema sujeto de naturaleza vs. sujeto de cultura
es también interdisciplinario. Yo planteé desde el psicoanálisis que el
individuo es desde el inicio sujeto de cultura, con lo que el problema de
la adaptación pasaba a un segundo plano. Se
habló también del engarce entre cultura
y sociedad. En este contexto la escuela refleja la diversidad y las
contradicciones del entorno, porque tiene tanto de instancia ordenadora de
la cultura como de instancia represiva en lo social. Desde el psicoanálisis,
la escuela es, cuando un chico nos consulta, un organizador simbólico que
media entre los padres y la sociedad. A veces los problemas de aprendizaje
son escolares, pero muchas otras veces la escuela es el lugar donde se
evidencian los fracasos en la constitución simbólica infantil, en el
interior de la familia que los ha estructurado. Emilio
Tenti:
La interdisciplina enfrenta también obstáculos sociológicos (o ideológicos,
según Castorina), porque las escuelas científicas tienen luchas políticas,
afanes de reconocimiento y de prestigio social, etc. José
A. Castorina:
Sí. Los científicos no buscan sólo la verdad sino también imponer sus
propias teorias desde un lugar de poder. Con respecto a la interdisciplina,
se produjeron intercambios interdisciplinarios entre la lógica y la
psicología, dentro de la psicología genética. Y
en cuanto a la idea de utopía
planteada por Cao, puedo agregar que cuando se propone una concepción de
aprendizaje en la escuela se está formulando una utopía, como las de
Adorno y Habermas. Pero no es lo mismo una utopía negativa como la de éste
último, que quiere formar sujetos moldeados y adaptados a la tecnología,
que una positiva orientada a los aspectos constructivos y críticos del
pensamiento del docente y el alumno. José
L. Cao:
Hay muchos tipos de utopía, desde la de Hitler a la de Paulo Freire. Utopía
no quiere decir mentira, pero son siempre desafíos, y también pueden
verse vinculadas a un objeto como causa del deseo. Silvia
Bleichmar:
Me preguntan sobre la relación de la pulsión con el aprendizaje. Esto ya
lo desarrollo en un libro ("Notas sobre la inteligencia en psicoanálisis").
Hay otra pregunta que me hacen: ¿Tiene que llegar la psicología al poder
para que cambie la escuela? Los intentos de llevar la psicología han sido
nefastas, por lo que debemos tener en cuenta la distinción freudiana (en
"El porvenir de una ilusión") entre esperanza, que tiene en
cuenta el principio de realidad, y la ilusión, que atenta contra él. Emilio
Tenti y José A. Castorina:
Cierran la discusión, el primero refiriéndose a cuestiones relativas a
la igualdad y al conocimiento como poder, y el segundo a cuestiones de
interdisciplinariedad. Extraído
de RedPsicología
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