MATTHEW LIPMAN Y PAULO FREIRE
Conceptos para la libertad
Acerca de Paulo Freire. Método,
libertad y políticas educativas
El trabajo desarrollado por Paulo Freire no es sólo una metodología, no
es sólo una práctica, no es sólo para adultos, y no está circunscrito
sólo al mundo de Latinoamérica. Es cierto que su mirada de inicio es la
de un latinoamericano, pero su mirada se abre hacia el mundo como
totalidad de las relaciones existentes. Hay en el trabajo freiriano
radicalidad y profundidad, como un camino propuesto.[ii] La tarea
propuesta por Freire no se refería sólo a la alfabetización, sino que
esta alfabetización era una parte del camino de la libertad. Así, el
camino de la educación y el camino de la libertad son uno sólo en la
propuesta
del pensador latinoamericano. Nacido en 1921 en Pernambuco, Freire
desarrolló en Brasil campañas de alfabetización por las cuales fue
acusado de subvertir el orden instituido. Preso después [iii]del golpe
militar de 1964, luego de más de dos meses de reclusión, fue obligado a
dejar su país. Se exilió, primero, en Chile, donde desarrolló, durante
casi cinco años, programas de educación de adultos en el Instituto
Chileno para la Reforma Agraria (ICIRA). Allí escribió, en 1968, su obra
más conocida, Pedagogía del oprimido, publicada en español en sus
primeras versiones.[iv]
Lo que se denomina comúnmente “el método Paulo Freire” va mucho más
allá (o mucho más acá) que lo que la palabra “método” podría
sugerirnos en una primera lectura. Para Freire. Conocer es leer y releer
el mundo, es transformarlo. Conocer no es sólo construir categorías de
conocimiento que nos permitan desvelar algo oculto, o levantar castillos
de categorías muertas con las cuales solazarnos, o conceptos para
comunicar en congresos, encuentros, simposios, para que nos escuchen los
entendidos. Conocer es construir categorías del pensamiento que hagan
posible la lectura del mundo, su interpretación, su transformación. No
son categorías a priori del sujeto, sino que son parte de su cuerpo
mismo, de su historia, de su vida, de su mundo. Ellas son el mundo y hacen
el mundo.
Lo cierto es que conocimiento y deseo están íntimamente unidos en el
pensamiento de Paulo Freire. No es posible conocer si no hay deseo de
conocer, si no hay involucramiento con lo que se aprende. No es tan
importante tener hábitos de estudio como tener gusto por el estudio,
tener placer, generar placer, construir placer.
Siguiendo con esta línea de pensamiento, de lo que se ofrece como
necesario para aprender, muy poco es realmente necesario. El resto es
basura. Y esa basura obtura el deseo. No se trata de más informática, más
lenguas extranjeras, más métodos, más, más, más. Se trata de menos.
Menos imposiciones y más construcción de deseos. Porque no podemos
obligar a comer a quien no tiene hambre, ni podemos obligar a aprender a
quien no tiene deseos de aprender. En realidad, la función de la educación
debiera ser el vómito. Sólo provocando el vómito de lo inútil los estómagos
tendrán hambre, deseo de comer, deseo de conocer, deseo de aprender.
Seguir llenando los estómagos intelectuales de las niñas y de los niños
es trabajar contra la educación.
Una de nuestras obligaciones como educadores y educadoras es, en la mirada
de Paulo Freire, que debemos conocer. Para innovar es necesario conocer.
Pero conocer no es una actividad aséptica, sino que es intencional y
ligada de manera densa a un proyecto. Los seres humanos, hombres y
mujeres, somos pro-yectos. No estamos yectos, no estamos muertos. Conocer
es una actividad viva. Lo contrario no es conocer, es sólo tragar momias
conceptuales y luego escupirlas ante alguien que solicita esa tarea para
avalar que el conocimiento existe en quien repite lo que le enseñaron (no
lo que aprendió). El/la que conoce no se adapta al mundo, sino que crea
el mundo. Y éste es el modo en que humas y humanos podremos dejar de
sobrevivir para poder vivir. Humanas y humanos tenemos intereses
(Habermas), curiosidades (Freire) y esperanzas (Bloch). La educación
debería, al menos, mantener vivos estos atributos de humanos y humanas.
Si no hace al menos esto, ¿qué está haciendo la educación?
Todas y todos podemos conocer, todas y todos aprendemos. Porque no hay
alguien que sepa todo, ni hay alguien que ignore todo, y el conocimiento
compartido es el conocimiento humano por excelencia.
Necesitamos rastrear, investigar, conocer, nosotras y nosotros,
educadoras, educadores, de qué hablamos cuando hablamos de aprender. En
principio, podemos decir, siguiendo a Freire, que aprendemos durante toda
la vida, que acumular conocimientos no es aprender, que lo único
importante es, en definitiva, aprender a pensar por nosotros mismos, o
sea,
aprender a aprender, que sólo se aprende lo que es significativo para
cada persona, lo que tiene sentido, lo que construye sentido, lo que es
construido como sentido. Que se necesitan tiempos diferentes para
aprender, que no se puede aprender en un día, en una semana, en un año,
ya que la construcción de la significatividad insume tiempos diferentes
según las historias personales y sociales. Que sin proyecto de vida no es
posible aprender.
En este sentido, entonces, no hay en la propuesta de Freire sólo un método,
sino que lo que hay es una propuesta para la libertad La libertad es la
categoría central de su concepción educativa, desde sus primeras obras
La educación es una camino de la libertad, y su propósito es la
transformación radical de la realidad, para mejorarla, para tornarla más
humana, para permitir que los hombres y las mujeres sean reconocidos ,
para que sean artesanos de su propia historia y no objetos a ser
estudiados en una historia que no les pertenece.
La liberación, como objetivo de la educación se sitúa en el horizonte
de una visión utópica de la sociedad y del papel de la educación. La
educación debe incitar a la lectura crítica del mundo. El mundo es
inacabado, incompleto, eso implica la denuncia de la realidad opresiva, de
la realidad injusta (inacabada) y, consecuentemente, de crítica
transformadora, por lo tanto, del anuncio de otra realidad. El anuncio es
necesario como un momento de una nueva realidad a ser creada. Esa nueva
realidad del mañana, es la utopía del educador de hoy. Esa utopía, que
es un no-lugar, no está cristalizada, sino que está viva y en permanente
movimiento. Es el propio camino que caminamos. No niego que hay en Paulo
Freire un trabajo que se denomina “método”, y de ninguna manera
quiero escamotear este aspecto en el trabajo freiriano. Pero este método,
que esquematizaré a continuación, es sólo un aspecto de la inmensa
propuesta del pensador brasileño. El método nace y se desarrolla en los
‘60 , en el contexto de Latinoamérica de aquellos años, situándose
sus orígenes en los ’50, y asentándose en el período que Freire
estuvo exiliado en Chile, desde 1964 . Lo que podríamos llamar
“momentos del método” son los siguientes:
1- investigación temática. En comunidad de investigación, estudiantes y
profesor, indagan en el mundo para descubrir (¿inventar?) las palabras
significativas que constituyen su universo. Las palabras (¿seleccionadas
desde qué criterios?) deben cubrir riqueza silábica, valor fonético y
tener sentido para el grupo
2- tematización: a partir de estas palabras generadoras, y temas
generadores, profesor y estudiantes generan nuevas palabras y temas
3- problematización: una primera visión “mágica” es suplantada por
una visión “crítica”. La opresión es experimentada como posible
superación.
El método consiste en su propuesta práctica, en llevar las ideas hacia
una praxis. La originalidad del método freireano se asienta en su fuerza
para sostener que es posible cambiar el mundo a través de la educación.
Hay muchas excelentes ideas en el método, pero ellas ya estaban antes en
otros autores, que las plantearon en la teoría. La originalidad” de
Freire (si de tal cosa puede hablarse, aun en la teoría, y aun en quien
escribe algo “por primera vez”) consiste en que no tiene originalidad,
en el sentido de proponer que todos sabemos algo, y que la única
“originalidad” es social, y, por lo tanto provisoria. La falta de
originalidad del método de Freire es su fuerza, ya que sin proponer nada
nuevo, logró cambios que muchas propuestas que se presentan como
“originales” no logran. Esto es coherente con la perspectiva freiriana
de que todos sabemos algo, de que nadie ignora todo, y de que humanas y
humanos aprendemos en comunión. Esto quita originalidad a cualquier
propuesta, ya que toda propuesta es histórica, nacida y criada en el
suelo propicio de otros pensamientos. No pretendernos originales es la
mayor y más auténtica herencia que nos ha dejado Freire.
¿Cuál es nuestro puesto en el cosmos?, se pregunta Paulo Freire,
parafraseando a Max Scheler, en el capítulo I de Pedagogía del oprimido.
Una primera aproximación a la respuesta está en la última parte del epígrafe
de ese mismo capítulo: “Nadie libera a nadie, nadie se libera solo. Los
[seres humanos] se liberan en comunión”. A esta liberación se llega
por la praxis de la lucha, nos dice Freire. Esta lucha es un combate por
el sentido, un combate que se libra entre todas y todos, porque el opresor
no sólo está afuera, sino que, sobre todo, está adentro de cada uno, de
cada una. Esto construye el miedo a la libertad, que una y otra vez
trabaja Freire en sus obras, en su praxis. En este sentido, la libertad se
conquista mediante el combate, la búsqueda, y la propia praxis. El miedo
a la libertad, que preocupó a Erich Fromm y a Paulo Freire, aún nos
preocupa y nos ocupa, porque “decir que los hombres [y las mujeres] son
personas, y como personas son libres y no hacer nada para lograr
concretamente que esta afirmación sea objetiva, es una farsa”.[v] En
este sentido, es necesario recuperar la politicidad de la educación, como
decía Freire, y esto tiene implicaciones éticas, gnoseológicas y
epistemológicas, entre otras, ya que, como dice Peter Mc Laren, no sólo
es imposible quitar la relación que la pedagogía tiene con la política,
sino que hacerlo es, además, teóricamente deshonesto.[vi]
Mientras Marx se preguntaba en las Tesis sobre Feuerbach quién educará
al educador, Freire responde que cuando el educador educa, también se
educa, como nos recuerda Federico López en su repaso del libro de Carlos
Díaz Marchant.[vii] Este es el camino que transita Freire de la Pedagogía
del oprimido a la Pedagogía de la esperanza, sendero que marca
definitivamente el legado de la praxis político pedagógica del gran
maestro y su contribución a la educación en Latinoamérica. La crítica
a la politización del pensamiento de Freire que se puede leer en diversos
autores es a negación de la condición más propia de la educación. Es,
además, deshonesto, ya que quien niega la politicidad de la educación
asume, a la vez, una posición política respecto de la educación.
Contraria a la de Freire, por cierto, pero política al fin.[viii]
Con inmensa empatía educativa, Paulo Freire escribía en 1992: “Este
libro está escrito con rabia y con amor, sin lo cual no hay esperanza.
Una defensa de la tolerancia –que no se confunde con la connivencia- y
de la radicalidad, una crítica al sectarismo, una comprensión de la
posmodernidad progresista y un rechazo de la conservadora, neoliberal.”.
Este es el legado de la praxis político pedagógica que Paulo Freire nos
ha dejado, un largo camino a recorrer. Porque de la educación en las
condiciones de existencia posmodernas[ix] es de lo que estamos hablando.
Porque Freire prefiguró nuestros problemas más acuciantes, los que hoy
nos constituyen.[x] y que son los que nos desafían a aprender a pensar
por nosotr@s mism@s en comunidades de diálogo, de indagación, de
investigación. Este trabajo en comunión será el que nos permitirá
llevar a cabo una tarea poiética que permita la reconstrucción de un
mundo mejor para tod@s. Este trabajo en comunidad nos coloca en la actitud
de pensar cuidadosa, crítica y creativamente con el otro, con la otra, y
nos permite dar a luz la acción comunitaria del
pensamiento que, alejado de los blasones escasamente significativos de la
“originalidad” individual, nos permite el rescate de la construcción
de sentidos y el reencadenamiento de significantes como propuesta hacia un
mundo más pensante, más abierto, más activo, más empático, más
solidario. Más educado. Políticamente educado. Un mundo de activa búsqueda
y construcción de utopías no cristalizadas, como decía Paul Ricoeur. Y
como dijo-hizo Paulo Freire.
En el texto de Moacir Gadotti “Cruzando fronteras: iniciación a la obra
de Paulo Freire”, en el ítem acerca de la experiencia de Paulo Freire
mientras estuvo a cargo de la Secretaría de Educación de Sao Paulo,
Brasil, leemos que Freire dice que los cambios estructurales más
importantes introducidos en las escuelas incidieron sobre la autonomía de
las mismas.[xi] Este parece un punto importante a ser tenido en cuenta en
el momento actual cuando se analizan las políticas educativas y el
trabajo de Paulo Freire, ya que las políticas neoliberales también
hablan de autonomía de las escuelas. Una pregunta necesaria para analizar
la experiencia de Freire en su gestión, sería de qué autonomía habla
Paulo Freire y de qué autonomía hablan las políticas neoliberales, ya
que la implementación que de éstas se ha hecho en toda Latinoamérica
han dado resultados muy diferentes de los que propone la teoría de las
mismas. Considero central pensar qué es la libertad para las escuelas,
desde Freire y desde las políticas educativas que vivimos, ya que lo
cierto es que Freire fue Secretario de Educación, o sea que pudo
implementar políticas educativas, a través de las cuales su propuesta se
trabajó en las escuelas, y es más difícil , casi imposible, hacerlo sólo
desde las escuelas, sin políticas educativas que acompañen y, por el
contrario, que propongan ideas contrapuestas a la propuesta freireana.
La cita de Paulo Freire continúa diciendo que el avance mayor de la
autonomía fue permitir en las escuelas la generación de proyectos pedagógicos
propios que con apoyo de la administración, pudieran acelerar los
cambios. Este proceso de cambio en la gestión de Freire se dio a través
de diversos programas, de los cuales en el texto de Gadotti se citan tres:
el programa de formación permanente de educadores, el programa de
alfabetización de jóvenes y de adultos y la práctica de la
interdisciplinariedad.
Todos sabemos que la gestión de Freire fue lúcida y exitosa, pero creo
que esto fue así porque él y su equipo estaban a cargo de las políticas
educativas, y dado que estábamos a fines de la década de los ’80, las
políticas educativas mundiales no se presentaban con la fuerte incidencia
globalizada con las que se las sufre en este momento en Latinoamérica.
Esto es un tema preocupante, porque en las declaraciones de principios de
las reformas llevadas a cabo dentro de las políticas neloiberales nada se
opone, en apariencia, a la implementación de métodos como el de Freire,
pero en la práctica casi todo se opone a ello, como se puede ver en las múltiples
investigaciones de casos llevadas a cabo en los últimos años.
Acerca de Matthew Lipman. Pensamiento multidimensional y libertad
Una de las propuestas centrales del pensamiento de Matthew Lipman es
su preocupación por el pensamiento multidimensional. Este tipo de
pensamiento es un pensamiento para la libertad, un pensamiento sin el cual
no se puede transitar el camino de la libertad. Este es el rescate del
concepto de libertad en Lipman.
El pensamiento multidimensional es un tipo de pensamiento rico,
conceptualmente bien organizado, coherentemente exploratorio,
insistentemente creativo, cuidadoso de las relaciones establecidas dentro
de su propia organización y en su intentio hacia el mundo, conformado por
los otros seres humanos, por todo lo viviente, por todo lo que existe en
el mundo, y por el planeta en su conjunto. Es un pensamiento flexible,
abierto, amplio, lleno de recursos. Es un pensamiento débil, resiliente y
en red. Su multidimensionalidad contiene elementos amorfos que nos dan
forma y elementos de forma que nos desorganizan creativamente. Es un
pensamiento de la sospecha y del cuidado. Es un pensamiento que
permanentemente piensa cómo cuidar al alter ego. Cuidar no es en este
caso meramente tratar a los demás con amabilidad y hablar siempre en voz
baja, u otros elementos que muchas veces sólo constituyen hipocresía.
Cuidar al otro es acicatear su pensamiento para que se hunda en la
complejidad y a la vez, para que salte sobre las aguas y se atreve a la
superficialidad de los peces voladores. Es plantear al otro (y a uno
mismo) tesis provocativas, que hagan pensar, aunque molesten. Y que la
comunidad realice el aprendizaje de que sólo podemos aprender si
desarrollamos confianza los unos en los otros, las unas en las otras, los
otros en las unas, las unas en los otros. No cuido a la gente de mi
comunidad de investigación si tengo una tesis nueva, y considerando que
para alguno puede sonar “fuerte”, no la digo. Cuido a mi comunidad si
tengo el coraje de decirla. Cuido a mi comunidad si escucho atentamente y
no me siento herida porque se digan tesis absolutamente contrarias a las
que yo pienso. Y trato de pensar qué podría apoyar lo que el otro-la
otra dicen.
Conmover al otro, emocionarse, usar el sentimiento, que es pensamiento.
Caminar el camino del pensamiento multidimensional, hacia esa casa
abandonada en medio del desierto. Esa la única tarea que tenemos que
hacer. Salgamos a juntar huesos, cantémosle bajo la luz de la luna, hasta
que los huesos se llenen de carne. ¿No queremos huesos solos,
verdad?[xii] . Yo, al menos, quiero un cuerpo. No quiero las momias
conceptuales de la filosofía, quiero el cuerpo vivo y palpitante de la
filosofía. No se puede hacer el amor con un esqueleto.
Si el pensamiento multidimensional no tiene riqueza, capacidad de indagación
y coherencia, no es. Si no es trifronte, cuidadoso, creativo y crítico,
no es. Si el cuidado, la creatividad y la crítica no están, a su vez,
atravesados una y otra vez por el cuidado mismo (en el sentido de caring
thinking), no es pensamiento multidimensional. Y no hay educación. Y no
hay libertad. Y el camino que caminamos está reseco, muerto, y no conduce
a parte alguna que esté viva y que vivifique, sólo conduce a la muerte.
Siempre se ha pedido que el pensamiento aporte claridad, y como Occidente
se ha acostumbrado a pensar en lógica de opuestos, que disipe la
oscuridad. Se supone que el pensamiento debe poner claridad y, además,
orden, y debe poder descubrir qué leyes gobiernan lo que llamamos
“realidad”. Si hablamos de pensamiento multidimensional, entonces,
deberemos comenzar a asumir que ninguno de estos problemas tiene una
solución simple, y que, quizá, ni siquiera tengan una solución, en el
sentido en que un pensamiento simple y simplificador la querría.
Nos hemos acostumbrado al paradigma del conocimiento científico, cuya
misión es pensada como la disipación de la multidimensionalidad, ya que
se supone que los fenómenos obedecen a un orden simple. Siempre que se ha
intentando esto, llevando el método científico de un modo no problemático,
de una o pocas dimensiones, a todo tipo de investigación (incluida la
científica) el resultado es una amputación tan evidente como grosera de
aquello de lo que se quiere dar cuenta, sean un fenómeno o una relación
de fenómenos (dejemos a un lado cuando se quiere explicar la realidad,
simplificándola a través de este tipo de pensamiento)
Si asumimos que necesitamos del pensamiento multidimensional, deberíamos
asumir que el pensamiento multidimensional aporta incertidumbre, ambigüedad,
desorden, que son algunas de las bases del pensamiento que investiga, que
busca, que indaga. El propio pensamiento multidimensional, además de ser
una herramienta que aporta dimensiones múltiples, es él mismo
multidimensional, y no puede reducirse a lo simple. No hay alguna ley de
la multidimensionalidad que podamos presentar aquí, con sus
correspondientes elementos a ser aplicados para simplificar las múltiples
dimensiones a una sola. “Multidimensionalidad” es una palabra problemática,
no es un concepto clave para simplificar y colocar etiquetas rápidas y
cada cosa en su casillero, pero es una llave para atrevernos a mirar detrás
de esa puerta siempre cerrada[xiii], y no una llave que nos abra las
puertas a las soluciones. El pensamiento multidimensional es lo que nos
convierte en investigadores.
Los límites del pensamiento simplificador nos muestran la necesidad del
pensamiento multidimensional. El pensamiento multidimensional es un desafío,
ya que es un pensamiento que aporta incertidumbre, ambigüedad y
oscuridad, pero también orden, claridad y distinción. En el pensamiento
multidimensional se halla también el pensamiento que no multiplica
innecesariamente los entes. Lo que no encontraremos en el pensamiento
multidimensional es vulgaridad. Reduccionismos, mutilaciones ni nada que
se presente como el “reflejo” “verdadero” de la “realidad”. El
pensamiento multidimensional no promete la omnisciencia, lo que hace es no
disgregar, no aislar. El pensamiento multidimensional no promete la
totalidad, y, menos aún, el conocimiento de la totalidad. Por el
contrario, anuncia la imposibilidad de conocer todo, porque su propia
multidimensionalidad no lo permite. Incompletud e incertidumbre son dos
aspectos del pensamiento multidimensional. Por un lado, entonces, el
pensamiento multidimensional no se resigna a la parcelación del saber, a
los compartimentos estancos de lo estudiado, a las fronteras
pretendidamente exactas, al aislamiento del objeto de estudio. Por el
otro, complementariamente y en tensión, reconoce que todo conocimiento es
incompleto, inacabado.[xiv] La complejidad no es la clave del mundo,
porque eso sería un pensamiento simplificador, el pensamiento
multidimensional es la llave del mundo, pero cada uno abrirá con esa
llave una puerta diferente, e investigará de manera problemática aquello
que no se atrevía a investigar antes, o que no se atrevía a investigar
de manera compleja. No sabemos qué hay detrás de la puerta. Y ése es el
desafío. Luego, compararemos las complejidades, las incertidumbres, las
inquietudes, las ambigüedades, las precisiones, las claridades y las
oscuridades que hayamos encontrado. Y relacionaremos.
Multidimensionalmente, una vez más. De esta tarea inacabada se trata la
investigación. De esto se trata el pensamiento multidimensional. De una
tarea de desafío, de curiosidad. Una tarea filosófica.
El pensamiento multidimensional exige esfuerzos para considerar
rigurosamente todas las ideas, en especial aquéllas que desafían
doctrinas establecidas, exige alta tolerancia ante la incertidumbre y ante
la ambigüedad, y la construcción de la anexactitud de este tipo de
fronteras, como una manera de poner a prueba nuestros propios
pensamientos. Exige resolución de perspectivas en conflicto, y poner en
conflicto perspectivas, exige un juicio independiente, autónomo. Si enseñamos
a las niñas y a los niños a recibir información, a ser pasivos, estamos
haciendo lo mejor para que nunca logren el pensamiento multidimensional.
El pensamiento multidimensional exige la dislocación del pensamiento,
para su reenmarque posterior en perspectivas multiangulares. Pide la no
aceptación de puntos de vista únicos. Aquí, el pensador complejo es un
pensador “débil”[xv] que se somete él mismo y a los que comparten
sus puntos de vista a los mismos procedimientos de investigación que a
sus oponentes. El pensador “débil” reconoce la verdad en puntos de
vista opuestos o diferentes, piensa muti y dialógicamente y se
comprometen a vivir de acuerdo a los principios que la crítica de su
pensamiento le ha llevado a caminar. Este tipo de pensamiento está
siempre contra el dogmatismo, contra el pensamiento estrecho y mezquino, y
se propone enfrentar la manipulación intelectual, intentando trabajar
permanentemente la interrogación reflexiva y el disenso razonado. Es un
pensamiento provocador, que se atreve descubrir sus prejuicios contra las
perspectivas ajenas. El mundo es un escenario de constantes combates
intelectuales, ya que lo que estamos dando con cada texto, con cada
palabra, con cada discusión, es una batalla por el sentido.
El pensamiento multidimensional presta especial cuidado a, por lo menos,
tres aspectos del pensamiento del alter ego, su biografía, su grupo
social, y, por último, que el tipo de pensamiento acrítico es una
manifestación concreta de una organización social concreta en
condiciones históricas determinadas.[xvi]
El pensamiento multidimensional es resiliente[xvii], blando, abierto,
flexible, dislocante. La resiliencia se pone de manifiesto cuando existe
el conflicto. En la resiliencia hay permanente cambio de comportamiento.
Ésta es la parte más deseable de la educación, el conflicto, siendo su
parte menos deseable la adecuación, porque al convertirse en elemento
permanente, conduce a la inmovilidad, a la ausencia de creación, y a la
falta total de compromiso. Es un tipo de pensamiento predominantemente no
algorítimico (no sigue instrucciones prefijadas, paso a paso). Es un
pensamiento que, al aplicar criterios múltiples, y por su propio proceso,
puede hacer que estos criterios entren en conflicto.[xviii] Es un
pensamiento que utiliza el relativismo como herramienta, como un esfuerzo
contra todo pensamiento absolutista y dogmático. Utiliza a la vez el
relacionismo, conectando cada pensamiento particular con la vida de la
persona como un todo, aplicando las mismas herramientas al observador. A
continuación, todo el proceso debe situarse históricamente. Tanto el
relativismo como el relacionismo rechazan el absolutismo y el dogmatismo
del pensamiento.
En cierto sentido, el pensamiento multidimensional se compone de muchos
matices, entre los cuales no deberían faltar aquellos propuestos por
Italo Calvino: levedad, rapidez, exactitud, visibilidad y multiplicidad.
[xix] Calvino dice de la levedad que debido a la pesadez con que parece
estar condenado el mundo de lo humano, sería bueno volar, como Perseo, a
otro espacio. Aclara Calvino que él no está hablando de fugarse a un
mundo de sueños improductivos o de irracionalidad, sino de cambiar la
perspectiva y mirar el mundo con otra lógica, reinventar el mundo, para
que esa imágenes de la levedad no sean deglutidas por la pesadez de la
“realidad”. Un leve ejemplo de levedad que da Calvino en su libro es
cuando cita a Ovidio, contando la delicadez de Perseo con la cabeza recién
cortada de la Medusa. Perseo rechaza siempre la visión directa, pero no
rechaza el mundo de monstruos en el que le ha tocado vivir: Luego de
cortar la cabeza de la Medusa, decide lavarse las manos. Y dice Ovidio:
“Para que la áspera arena no dañe la cabeza de serpentina cabellera,
Perseo mulle el suelo cubriéndolo con una capa de hojas, extiende encima
unas ramitas nacidas bajo el agua, y en ellas posa, boca abajo, la cabeza
de la Medusa.”. Este gesto cortés hacia la cabeza del monstruo
aterrador muestra la levedad de Perseo, y también la fragilidad de la
cabeza ensangrentada. Y la levedad milagrosa sigue: las ramas, al tocar la
cabeza de la Medusa, se transforman en corales, y al ver esto, se acercan
las ninfas, que, levemente, con delicadeza, también acercan a la
monstruosa cabeza ramitas y algas.[xx]
Esta levedad es la levedad del pensamiento multidimensional, que hace
parecer pesada la aparente levedad del pensamiento frívolo y poco atento,
escasamente cuidadoso y nada gentil. Es una levedad asociada a la precisión
y no al abandono y al dejar hacer. Es una levedad asociada a la necesidad,
a la privación, es la levedad con la que el chamán vuela porque su
pueblo necesita algo, es la levedad con las que vuelan las brujas de
noche, tras soportar las privaciones, maltratos y persecuciones del día.[xxi]
Respecto de la rapidez: se asigna a este valor, a este matiz, la agilidad
del pensamiento, que sea un tipo de pensamiento con economía de
argumentos, y con fantasía en los ejemplos. La rapidez está asociada no
a no tener dilaciones necesarias, sino a no cargar sobrepesos
innecesarios. Cita Calvino el ejemplo de la metáfora del caballo que da
Galileo Gailei en el Saggiatore, que sostenía sus tesis con gran acopio
de citas clásicas: “Si discurrir acerca de un problema difícil fuera
como llevar pesos, en que muchos caballos cargarán más sacos de grano
que un caballo solo, consentiría en que muchos discursos cuentan más que
uno solo, pero discurrir es como correr, y no como cargar pesos, y un solo
caballo berberisco correrá más que cien frisones.”[xxii]
La necesidad de la exactitud se plantea porque la ambigüedad es la
característica más propia del lenguaje humano. La vaguedad, la imprecisión,
nos instan a la exactitud. Para poder gustar de lo indeterminado, de lo
vago, de la incertidumbre, nada mejor que la exactitud. Cuanto mayor
esfuerzo se pone en lograr la exactitud, es más probable que logremos oír,
sentir, gustar lo sutil.[xxiii] La exactitud es la mejor trampa para
atrapar unos minutos al pájaro de la levedad, de la incerteza, de la
vaguedad, de la ambigüedad. Esa exactitud es trazada con una pluma muy
ligera y con un pulso muy firme, porque los barrotes deben ser dibujados
de modo delicado, pero creíble. Sólo así el pájaro entrará y, si la
jaula pintada es de su agrado, se quedará un instante, y cantará para
nosotras. Luego, se irá. Pero ya sabemos: la levedad se deja atrapar sólo
un instante, y sólo si la jaula es una pintura lo suficientemente
delicada, exactamente pintada, con leves y firmes barrotes, dispuestos a
abrirse a menor contacto de las alas del pájaro dela ambigüedad. Caminar
hacia la exactitud es saber que jamás la alcanzaremos, porque, en
realidad, no caminamos hacia ella, sino que ella es el camino. La lengua
dice siempre más, porque hay ruidos, ambigüedades y levedades
inatrapables, y a la vez dice menos porque el lenguaje es fragmentario, y
no hay manera de atrapar la (inexistente) totalidad.
El cuarto matiz que nos deja para este milenio Calvino es la visibilidad:
esta visibilidad es una intención de ordenar y dar sentido.[xxiv] Calvino
llama visibilidad a la capacidad de enfocar imágenes, que él llama
visuales, con los ojos cerrados, a la capacidad humana de pensar en imágenes.
La imaginación es pensada por Calvino como un repertorio de lo potencial,
de lo hipotético, de lo que no es, no ha sido y tal vez nunca será, pero
que hubiera podido ser.[xxv]
El quinto valor que Calvino desea rescatar y legar es la multiplicidad:
hoy, dice Calvino, “ha dejado de ser concebible una totalidad que no sea
potencial, conjetural, múltiple.”[xxvi] Como ejemplos de multiplicidad
nos da el texto que se desenvuelve como si fuera una sola voz, pero que es
interpretable en muchos niveles, el texto múltiple que sustituye la
improbable unicidad del yo pensante por la multiplicidad de sujetos y de
perspectivas sobre e mundo (por ejemplo, el modelo polifónico, o
carnavalesco, de Bajtín). Otro ejemplo es la obra que intenta contener
todo y no consigue dibujar contornos y queda intencionalmente inconclusa,
como la de Musil. En cuarto lugar, los aforismos, la literatura que actúa
por centelleos pluriformes. Aquí las citas son para Valery y Borges
(tengamos en cuenta que no está hablando de filosofía, sino de
literatura).
Como ejemplo cumbre, “El jardín de los senderos que se bifurcan”, con
densidad, concentración: un cuento que incluye otro cuento, que incluye
otro cuento. La vieja circularidad de espejos del viejo Borges, espejos
que miran espejos, los Holzwege, esos senderos del bosque que a ninguna
parte conducen, sino a caminar el sendero, y luego salen a otro sendero, y
a otro, y a otro. Caminos.
Cuando Calvino habla de literatura que precede por centelleos plutiformes
, por brevedades, no se refiere a textos breves, así como cuando hablamos
de pensamiento aforístico no nos referimos a pensamientos pequeños, sino
que de lo que se está hablando es de una estructura concentrada, portante
de otras estructuras, donde, a la vez, la densidad se reproduce en cada
parte.
Calvino rescata el pensamiento que se impone reglas y que puede,
superficialmente, parecer mecánico y artificioso, pero cuyo resultado es,
en realidad, libertad y riqueza inagotables. Este es uno de los ejes
centrales del pensamiento multidimensional, y del propio programa Filosofía
para Niñas y Niños, donde se trabaja con reglas estrictas y pluriformes,
resilientes y flexibles, que generan el máximo de creatividad dentro del
entorno del pensamiento cuidante. No hay pensamiento multidimensional sin
reglas, no se desarrolla el pensamiento multidimensional con un
“sistema” de dejar hacer. La libertad absoluta no existe para el ser
humano, y, además “la libertad absoluta en el ser humano es
horrible”[xxvii], justamente, porque no es del campo de lo humano.
Pensamiento multidimensional , habilidades de razonamiento
El pensamiento multidimensional no es un todo que pueda dividirse en
partes, y luego, enseñando las partes en algún momento logremos el todo.
No podemos dedicar un bloque al pensamiento cuidadoso, otro al pensamiento
creativo, otro al pensamiento crítico, y así lograr en y con los
estudiantes el pensamiento multidimensional. El ensamblaje de las partes
no crea el todo. El pensamiento multidimensional es un organismo vivo, no
es una máquina. No podemos enseñar a los estudiantes y a las estudiantes
habilidades de razonamiento, o incluso habilidades que consideremos que
forman parte del pensamiento multidimensional, para lograr que adquieran
pensamiento multidimensional. En realidad, es al revés. Sumergir a las niñas
y a los niños, desde muy pequeños, en el mar del pensamiento
multidimensional, hacer que naden en él, que se apropien de él, hará
que desarrollen las habilidades cognitivas necesarias. Las habilidades se
desprenden del pensamiento multidimensional, y no es que las habilidades
se unan y en algún momento formen, milagrosamente, el pensamiento
multidimensional. Aprender en comunidades de investigación a discutir
filosofía es una manera de apropiarse del pensamiento multidimensional.
Una vez que niñas y niños hagan suyo el pensamiento multidimensional, la
filosofía se invisibiliza, y ellos y ellas utilizarán el pensamiento
multidimensional y la filosofía en su vida toda, promoviendo discusión,
debate, reflexión, ideas, indagación y sospecha en todas las áreas del
conocimiento, en todos sus niveles y áreas, dentro o fuera de la escuela.
En su vida toda. Éste es el poder de la filosofía: que en algún momento
ya no haga falta su alta visibilidad, que se vuelva de tan baja
visibilidad que casi no se note, porque forma parte del entramado del
tejido total de la vida.
Tres utopías rigen el pensamiento multidimensional: la verdad, el sentido
y el valor. Y estas tres utopías exigen el alto desarrollo del
pensamiento multidimensional, que es pensamiento cuidadoso, creativo y crítico
a la vez. No hay pensamiento crítico sin base de pensamiento creativo, así
como no hay pensamiento creativo sin base en el pensamiento crítico. A su
vez, ninguno de estos entrecruzamientos se da plenamente, en el sentido de
pensamiento multidimensional, si no tiene como base el pensamiento
cuidadoso. Y es sólo este embarazo el que logra parir habilidades de
razonamiento significativas para la vida de las personas, herramientas de
verdadera utilidad, y no martillos que no martillan o que no encuentran
jamás clavos, clavos que no perforan, tornillos que no ajustan, serruchos
que nada serruchan, pinceles en manos del herrero que no desea pintar,
forjas en manos del pintor que no sabe para qué sirve o que no sabe cómo
se usa. Trozos de carne para la vegetariana, mujeres para el hombre
homosexual, música para sordos que no conocen nada de música, un flash
que estropea las fotos en las que los ojos salen rojos. Esto le dan a los
estudiantes las habilidades de razonamiento sin el pensamiento
multidimensional: algo acerca de lo cual se les dice que tiene sentido, y
sin embargo es un escamoteo de lo que quieren, anhelan, necesitan.
La comunidad de investigación es un lugar adecuado para el desarrollo del
pensamiento multidimensional, ya que éste se realiza en base a la discusión
y el diálogo, y no en base al monólogo. Por otra parte, la comunidad de
investigación favorece el involucramiento en la indagación, y al estar
implicados en lo que nos interesa, nuestro pensamiento emotivo favorece
esta investigación, tanto la persistencia en ella, la disciplina, la
continuidad y los descubrimientos, como la constante vigilancia sobre los
fines hacia los que nos dirigimos.
Lo que en las escuelas suele denominarse desarrollo de un alto nivel de
cognición, o excelencia en la educación, o excelencia cognitiva, debiera
ser, en todos los casos, desarrollo del pensamiento multidimensional.
El pensamiento multidimensional piensa lo sustantivo tanto como lo formal,
es decir, piensa el objeto que examina, y piensa los procedimientos con
los que lo hace. Piensa qué supuestos los sostienen, y qué implicancias
hay en sostenerlo, piensa las razones en las que se apoyan sus
conclusiones. No hay adentro y afuera, no hay forma y contenido, sino sólo
para el análisis: en este sentido, método y objeto de la discusión son
una sola y la misma cosa. El meth-ódos, el camino por el cual se sigue la
investigación, y el ob-jectum (esa construcción que por el momento
oponemos a nosotros, a la manera de una ficción, porque en realidad no se
nos opone, sino sólo en el modo en que un buen adversario en la discusión
se nos opone) son una sola cosa, un camino que seguimos permanentemente,
sobre el cual indagamos, de modos diversos. Las maestras y los maestros
pueden producir en ellos y en ellas y en sus estudiantes este tipo de
pensamiento de calidad, pero es tarea de las políticas públicas generar
el marco . Porque no son los maestros y maestras individuales quienes
deben llevar adelante, en soledad, una tarea que debe ser un propósito de
la sociedad, y sobre todo en Latinoamérica, del Estado. Es un deber político
que nuestros niños y nuestras niñas desarrollen el pensamiento
multidimensional y formar a nuestros docentes y a nuestras docentes para
ello, dándoles los medios para hacer esto. Pero no papeles, no reformas,
sino forma, formación. Menos papeles, más autonomía real, más libertad
en serio, más tiempo para hacer proyectos. Quitar tareas, burocráticas
inútiles, papeleos distractores. Tenemos cómo y con qué hacerlo. El
deseo de maestras y maestros de construir con sus niñas y niñas el
pensamiento multidimensional existe , y esa realidad es posible teniendo
en cuenta los deseos de los docentes. Esos deseos son de autonomía, de
libertad, de responsabilidad. Pero no sólo en los discursos, sino, sobre
todo, en las prácticas.
Aprender el pensamiento multidimensional
Quizás el pensamiento multidimensional no sea algo enseñable, (quizá no
se pueda enseñar a otros a pensar por sí mismos) pero se puede crear el
mejor ambiente posible para que el pensamiento multidimensional se
desarrolle. Las niñas y los niños desarrollan pensamiento
multidimensional en sus comunidades de investigación, y esto es algo que
venimos observando e historiando desde hace 30 años, y en la Argentina en
particular, desde hace más de 10 años.
El pensamiento multidimensional es nuestra apuesta dentro del programa.
Generar un espacio propio con los niños, con las niñas, con las
adolescentes, con los adolescentes, un tiempo acogedor, es una de las
mejores maneras de fomentar que ellos y ellas aprendan a pensar por sí
mismas-os, y que nosotros y nosotras aprendamos a pensar por nosotros
mismos-as. Lo mismo ha sucedido en la práctica con adultas y adultos. Sólo
si hacemos esta tarea de aprender junto a ellas y a ellos podemos si no
garantizar, al menos sí decir que tenemos muchas probabilidades de éxito.
Nuestra práctica no está exenta de teoría, como ninguna práctica lo
está. Pero lo más importante es que no quiere estar exenta de teoría.
Esta teoría es puesta en discusión una y otra vez, así como la práctica
es sometida constantemente a la observación, recolección de datos e
historias, evaluación, publicación de resultados, intercambios, análisis,
nuevas evaluaciones, y vuelta a la práctica, y a la reformulación de
teoría, todas las veces que sea necesario. El pensamiento creativo y el
pensamiento crítico son importantes para nosotros, cuidamos eso, y
creemos que es valorable, valioso, que sea aprendido. Todo esto conforma
el pensamiento cuidadoso. No creo que sea posible enseñar el pensamiento
creativo ni el pensamiento cuidadoso, pero sí podemos dar coraje, tiempo
y lugar para que sean aprendidos en comunidades de investigación. El
pensamiento crítico, por ser sus efectos de alta visibilidad, sí puede
ser enseñado, pero no es deseable que suceda meramente su enseñanza, al
modo de instrucciones, sino que aprendamos todos y todas juntos-as en
comunidades de investigación, porque si aprendemos de ese modo el
pensamiento crítico, deberemos hacerlo de manera cuidadosa y creativa,
cuidando todo el proceso del pensamiento multidimensional. Y esto será
valioso e imborrable para nuestras niñas y nuestros niños. Ellos y ellas
recordarán estos procesos, no se les olvidará, porque pasarán a formar
parte de su vida.
Si las niñas y los niños descubren por sí mismos lo que es valioso y
valorable, no hacen falta paquetes instruccionistas que olvidarán rápidamente,
con los cuales sólo perdemos tiempo y les hacemos perder el tiempo, dándoles
instrucción pero no educación.
El aprendizaje del pensamiento multidimensional es una tarea que debe ser
llevada a cabo en la escuela (y no sólo en la escuela). No sólo los
adultos hacen juicios, también los hacen los niños y las niñas, por eso
mejorar el juicio cuidante, el juicio creativo y el juicio crítico debe
ser la tarea eje de la escuela, cimentada en la base de promover el deseo
de aprender, de generar hambre de saber, generar hambre de pensar de
manera multidimensional. Deberíamos preguntarnos si queremos fortalecer
el juicio en niñas y niños, por qué queremos hacerlo y para qué. FpN
sostiene que ése debiera ser el gran propósito dela educación, pero
cada uno y cada una debe hacerse la pregunta por sí mismo-a. Si niñas y
niños deben decidir dónde viven, cómo viven, cómo actúan, necesitan
mejorar sus juicios, y no sólo sus juicios críticos, porque esto es
absolutamente parcial. Enseñar sólo el juicio crítico, en desmedro de
los demás, logra la formación de una persona a quien le estamos negando
diferentes miradas, flexibilidad, y la experiencia del pensamiento
cuidante y del pensamiento creativo, haciendo de ellos pensadores monológicos,
poco abiertos. No estoy haciendo un pronóstico cerrado y seguro al
respecto, sólo estoy describiendo lo que la educación, hasta ahora, ha
producido en nuestros estudiantes y en nuestras estudiantes. Tampoco digo
que es seguro que si ellas y ellos aprenden filosofía sean excelentes
pensadores, sólo digo que es una propuesta que se muestra como lo mejor
para ellas y para ellos, y que es muy posible que logremos que ellos y
ellas sean pensadores multidimensionales de la complejidad si tienen la
filosofía que si no se apropian de ello. Esto es descriptivo, también,
de lo que sucede con niñas, niños y adolescentes que ha tenido filosofía.
Estas niñas y estos niños, esas adolescentes y estos adolescentes se han
apropiado dela filosofía. Su origen social, simbólico y económico es
diverso, y pertenecen a todos los países del mundo. Niñas y niños
pobres, ricos, negros, blancos, de padres y madres profesionales, de
madres y padres obreros, hijos de padre y madre divorciados, hijos de
padre y madre no divorciados, estudiantes de barrios de clase alta, de
villas miseria, de colegios privados, estatales, religiosos, laicos.
Niños y niñas ciegas-os, niñas y niños con Síndrome de Down. Los
grupos con los cuales hemos trabajado en FpN cubre los registros más
variados y amplios que puede pedir un exigente estudio de evaluación. Los
resultados ha sido, en todos los casos, altamente positivos. A pesar de
todo, no somos soberbios. FpN es un excelente programa para introducir el
pensamiento multidimensional en la enseñanza. Incluso de adultos, con
quienes se desarrolla la experiencia desde hace más de veinte años en
todo el mundo. No sólo en escuelas, sino también en hospitales, geriátricos
y centros barriales. Y en las calles, que debiera ser uno de los lugares más
importante para la filosofía.
La filosofía en el currículum escolar
Hay la necesidad de formar a las niñas y a los niños en el pensamiento
multidimensional. Uno de los mejores modos de hacerlo es que la filosofía
esté presente en el currículum escolar. Se nos presenta el grave
problema de que pocos pensadores piensan (o manifiestan) que esto sea
necesario (y a veces manifiestan que no lo es, que el búho de Minerva
levanta su vuelo al anochecer, y que sólo siendo adultos se puede acceder
a la filosofía).
Montaigne se manifiesta a favor de la introducción de la filosofía en la
educación de los niños.[xxviii] En este punto es tan claro y directo
como Plutarco. Lo cierto es que la filosofía, que era enseñada a los
hijos de los reyes, a la aristocracia, no fue parte de los programas
ideados por la burguesía cuando ésta toma el poder. El Iluminismo, quizá
paradójicamente, quizá no, no reconoce a los niños (ni a las niñas) el
derecho de filosofar. Dewey mismo creía que la comunidad de investigación,
y, strictu sensu, la investigación, eran formas superiores de la enseñanza.
Plantear la integración de la filosofía en el currículum escolar
inicial, primario y secundario (o Inicial, Enseñanza General Básica y
Polimodal, como se lo denomina en las algunas reformas) no implica enseñar
la historia de la filosofía, no significa enseñar filosofía académica,
no se trata de dar a los niños y a las niñas la filosofía académica
tradicional que se sigue dando en los claustros académicos. Repito esto
en mis textos y en mis papers, en mis investigaciones, y en mis
respuestas, al mundo académico, sobre todo, porque una y otra vez se me
dice que cómo es posible enseñar filosofía a los niños, que qué podrían
entender ellos de Kant, por ejemplo. Quienes hacen esos planteos se
imaginan un docente en el frente (o en el círculo, para el caso es lo
mismo) dictando una clase, niños y niñas oyendo, y luego un examen o
algo similar. Nada de esto se da en FpN. Lo he dicho muchas veces, lo han
dicho todos y todas los investigadores-as que trabajan en FpN, pero nos
siguen colocando la misma “objeción”. Un profesor de filosofía de la
Universidad de Buenos Aires, quien fuera mi profesor, fallecido hace unos
años atrás, una persona por cierto a quien no le faltaba inteligencia,
llegó a decir en una conferencia que FpN era un dislate similar a enseñar
algoritmos a los niños en el jardín de infantes. Evidentemente, mi
profesor, quien siempre recomendaba no precipitarse en los juicios, quien
dedicaba un cuatrimestre a analizar una frase de Heidegger, no habrá
considerado de importancia dedicar algún tiempo a leer atentamente textos
teóricos de FpN, comprenderlos, y luego ir a observar una o dos sesiones
de niñas y niños discutiendo filosofía. Los filósofos gustan de
guardar momias conceptuales. Eso les da poder. Pero nosotros y nosotras ya
no queremos transitar cementerios. Las ideas de los filósofos están
vivas, y las estudiantes y los estudiantes las descubren , en cada sesión,
con el mismo espíritu de maravilla que existía cuando alguien las
descubrió. Y no necesitan saber el nombre de tal o cual filósofo para
filosofar. No están recorriendo un museo. Los libros de los antiguos filósofos
no tienen notas a pie de página ni bibliografía. Eso no hace de ellas
las suyas obras de menor valor.
En este sentido, nada que vale la pena de ser aprendido, puede, en rigor,
ser enseñado. No nos adviene como un hecho desde afuera, son que es una
decisión generada en cada uno de nosotros. Es por esto que la pedagogía
de FpN es una pedagogía de la contaminación, tal como elaborara el
concepto Ortega y Gasset. La tarea de los educadores es contagiar el
deseo, contagiar el impulso, generar las ganas. Por esto, la ciencia no
puede ser enseñada, y menos aún el arte y la moral, porque la cultura es
un organismo vivo, en permanente cambio y movimiento, que debemos
aprender, si queremos aprender.
Dejar caer en la mente de los niños y de las niñas semillas de dudas, de
belleza, de preguntas, de deseos de aprender, ésa es la tarea del
educador, ésa es la tarea de la educadora.[xxix]
La gente está de acuerdo con que las niñas y los niños necesitan
educación. Debiéramos pensar, es cierto, por qué y para qué necesitan
educación. Supongo que las personas dirían, por ejemplo, que necesitan
educación para aprender acerca del mundo, o para aprender a “manejarse
en la vida”, a manejarse en el mundo. Pero “el mundo” es un concepto
demasiado amplio. ¿Qué es el mundo? Los árboles, las estrellas, el
cielo, las mariposas, los gusanos, las hormigas, los piojos, el sol. Pero
el mundo es también la mente. Vivimos en el mundo de las hormigas, los árboles
y los piojos tanto como en el mundo de nuestra mente. ¿La gente se
refiere a que los niños y las niñas deben aprender a “manejarse”
tanto en este mundo mental como en el de “afuera?”. Los estudiantes y
las estudiantes aprenden ciencias naturales, aprenden acerca de lo que
hacen las abejas (o de lo que hasta ese momento se sabe de lo que hacen
las abejas), aprenden sobre los planetas, aprenden acerca del
funcionamiento del cuerpo de los seres vivos. Ellos y ellas aprenden a
diferenciar zánganos de reinas, reinas de obreras, distinguen un ceibo de
un sauce llorón, y conocen que el hígado es diferente del corazón. ¿Y
respecto de su pensamiento? ¿Diferencian desear de esperar, desear de
querer, conocer de saber, conocer de entender, entender de saber? Pero
para pensar en el pensamiento y aprender y conocer acerca de éste hace
falta la filosofía, y la filosofía no es parte del currículum escolar,
sino que es, someramente, y en algunos países, sólo una disciplina de
los últimos años de secundaria o Polimodal, donde , además, no se enseña
ni se aprende esto, sino que se enseña (no sé si se aprende) acerca de
la historia de la filosofía.
Muchas niñas y muchos niños conocen muy poco acerca del mundo que los
rodea, pero todos ellos y todas ellas tienen un gran número de
pensamientos. Ellos manejan esos pensamientos, ese mundo les pertenece,
ellos y ellas examinan sus pensamientos, los analizan. A veces los
pensamientos son su única propiedad.
Si realmente los educadores pensamos que las niñas y los niños deben ser
preparados para conocer el mundo en el que vivimos y para manejarse en él,
entonces necesitamos que la filosofía esté presente en el currículum
escolar de inicial, primaria y secundaria, con continuidad. Y la filosofía
no puede ser dada como una asignatura que se enseña, sino como un eje
transversal del cual los estudiantes se apropien. Ellas y ellos no deben
meramente conocer la filosofía, sino que deben poder usarla. ¿Para qué
querrían tener un reloj en sus manos si no saben usarlo? ¿Para conocer
qué es un reloj? ¿Y cuál es la pertinencia de eso para que ellos y
ellas sepan de relojes? Podemos tomarles exámenes sobre relojes, y ellos
aprobar el examen, y no saber usar el reloj. Es igual con la filosofía,
ellos y ellas pueden rendir exámenes perfectos acerca de filosofía, y no
saber qué hacer luego con ella. Esto no sirve para nada, y si vamos a
incorporar la filosofía de este modo, mejor que no perdamos el tiempo,
pero sobre todo, no hagamos perder el tiempo de las niñas y los niños,
ya que ellos y ellas no son cobayos.
Es importante que los estudiantes y las estudiantes adquieran
conocimiento, pero si no saben qué hacer con ese conocimiento, ¿acaso
eso es educación? Si no los estamos formando para ser investigadores,
entonces no los estamos educando, sólo los estamos instruyendo. Los
estudiantes y las estudiantes son capaces de filosofar, desde muy pequeños.
Debemos hacer que la filosofía esté en las escuelas, que sea de ellas y
de ellos, por el bien de niñas y niños pero también por el bien de los
adultos, ya que necesitamos una sociedad democrática, con personas
razonables que sepan convivir. Una sociedad de este tipo necesita personas
que piensen por sí mismas, y cuyos actos sean mostración viviente de
este ejercicio del pensar.
Necesitamos entregarles a las niñas y a los niños lo formal y lo
sustantivo. Lo sustantivo son las asignaturas, y lo formal es la filosofía,
en el sentido de que cada ciencia pide su filosofía. Las asignaturas
funcionan en las escuelas como ladrillos sueltos, y la filosofía es el
cemento que hace falta para esos ladrillos. Y el modo de trabar esos
ladrillos con ese cemento es el uso del pensamiento multidimensional. Las
estudiantes y los estudiantes tienen derecho de preguntar sobre las
materias, y esas preguntas las genera la filosofía, y generan filosofía.
Sólo las conexiones dan sentido, y las materias aisladas generan un currículum
falto de significatividad.
¿Por qué enseñamos sin sentido, sin significatividad? Preguntémosle a
un estudiante, a una estudiante, qué significa “Buenos Aires”. Lo más
probable es que abran un libro y nos digan que Buenos Aires es una
provincia de la Argentina, con x millones de habitantes, con tales ríos,
tales regiones, tales climas, tales animales, tal flora. Pero Buenos Aires
no significa eso. O que es la Ciudad de Buenos Aires, o que es ambas
“cosas”. Ése es un espacio dado, medido, codificado, que ha sido
visto así según los cánones de enseñanza estipulados, pero Buenos
Aires es lo que significa vivir en Buenos Aires, cómo llegó a ser Buenos
Aires, la relación que cada uno tiene con Buenos Aires. Porque el
significado son las relaciones que tenemos con el mundo, en este caso, con
Buenos Aires. ¿Cuál es la relación que tiene con Buenos Aires el niño
o la niña que responden? No hay significatividad en la respuesta acerca
de qué es Buenos Aires si no hemos aprendido y no nos hemos preguntado
acerca de las diferentes condiciones geográficas en la Argentina, y en la
misma Buenos Aires, el clima, la vida humana en determinados períodos, la
orografía, y todas las relaciones posibles entre estos aspectos. ¿Qué
importancia tiene que hay tales ríos en tales lugares, cuál es la altura
máxima y mínima zonales si no nos preguntamos cómo influye eso como
condicionamiento de la vida humana en esas zonas? ¿Por qué en las zonas
de llanura se vive tan diferente que en la zona de montañas? ¿Por qué
en las zonas de montaña suelen conservarse mejor las estructuras del
pasado, y, a la vez, son zonas más independientes? ¿Por qué la historia
parece desarrollarse más lentamente en las montañas y más rápidamente
en las llanuras? ¿Por qué al arte de las llanuras es tan diferente del
arte de las montañas? Qué importa quién fundó Buenos Aires, o acerca
de la primera fundación o de la segunda. Lo que importa son las
condiciones, en qué condiciones se fundaron, por qué, para qué.
Incorporar la filosofía es enseñar a pensar de manera problemática.
Esto genera angustia, y debemos estar dispuestos y dispuestas a afrontar
esto, porque esta angustia es de los adultos, no de las niñas y de los niños.
Se educa sin filosofía, y éste es, sin duda alguna, el mayor desastre de
la educación. Se les da a niñas y niños lo que no les interesa, se los
prepara para ser heterónomos y nunca autónomos. Este tipo de educación
no está interesada en generar el deseo y el interés. ¿Se puede dar de
comer a alguien que no tiene deseos de comer? No.[xxx] Quizá la persona
coma, pero sin ganas, y si lo obligamos a comer más y más, lo estamos
torturando. Antes de educar, debemos generar el deseo de aprender. Y si
las niñas y los niños tienen sus estómagos llenos de información inútil,
provoquémosles vómitos.[xxxi] La niña y el niño son pensantes, son
pensadores, son investigadores, a ellos y a ellas no les interesan los
resultados de los procesos que otros pensaron, ellos y ellas quieren hacer
el proceso. Para ser nosotros mismos, nosotras mismas, deberemos tomar lo
que sirve de lo que conocemos, y desechar lo que no sirve. Matar lo inútil.
Platón, en el Sofista, refuta a su maestro Parménides. Platón lo hizo
con Sócrates, Aristóteles lo hizo con Platón. Desechar lo inútil es
una manera de hacer espacio al deseo. Y sólo aprendemos lo que deseamos
aprender. La educación, entonces, debe tener como ocupación primordial
provocar el deseo de aprender, generar el deseo de saber. Nadie puede ser
obligado a educarse, nadie puede ser obligado a aprender. Los estudiantes
y las estudiantes no están aprendiendo, no tienen deseo. Ellas y ellas
alumnan, simplemente eso. No se puede obligar a alguien a que sea una
bailarina, podemos darle todas las técnicas, pero no aprenderá a bailar,
será una mala caricatura de lo que es un bailarín. Quizá alguno de
ustedes haya visto alguna vez a esas pobres niñas a las que sus madres o
padres, o ambos, obligan a estudiar ballet. Eso es algo imposible, si el
niño o la niña no tienen deseos, jamás serán bailarines. ¿Se puede
obligar a aprender? No. Es como obligar a amar. Sencillamente, es ridículo.
En este sentido, cada maestro, cada maestra, es un promotor del deseo, y
ésa su gran función en la educación.
Estamos actuando inapropiadamente en la educación, ya que tanto
estudiantes como docentes están convencidos que hay uno que sabe y uno
que no sabe en la relación. ¿Acaso se les permite preguntar a los
estudiantes por qué más por menos “da” menos? Las matemáticas , si
no hacen espacio a las preguntas, son tanto como una religión. ¡Qué
decir de otras asignaturas! ¿Qué es el álgebra? Relaciones necesarias
entre términos conocidos que me permiten encontrar términos
desconocidos. ¡Es casi como jugar a los detectives! El álgebra es el
modo más común en el cual todos y todas pensamos. ¿Por qué entonces es
presentada como una asignatura abstrusa, un componente inentendible de
alguna asignatura, ante la mirada azorada de los estudiantes?
¿Podemos seguir enseñando biología sin filosofía, matemática sin
filosofía, geografía sin filosofía, historia sin filosofía e, incluso
y filosofía sin filosofía? Recuerdo aquella frase: “no escandalicéis
a los niños”. Pues eso creo que estamos haciendo, ya que lo que hace la
educación es escandaloso, pues no hace nada, no genera nada. Cargar de
información a las estudiantes y a los estudiantes es tanto como cargar de
datos una computadora. Y menos aún, ya que la computadora los conserva en
su totalidad. Las niñas y los niños, no (por suerte). Porque son seres
humanos, no máquinas. Si no les damos la filosofía a sus dueños y a sus
dueñas, las niñas, los niños, las adolescentes, los adolescentes, no
los estamos educando, porque educar es educar para que ellas y ellos
puedan pensar por sí mismos, por sí mismas. Y para eso hace falta
preguntarse, como elemento mínimo. Y para poder preguntarnos acerca del
mundo necesitamos la filosofía.
Por eso la filosofía no puede tener una planificación, porque el
coordinador entra desarmado a su clase, pues debe ver qué tema es
significativo para esta comunidad de investigación e este momento, cuáles
son las relaciones, y cómo construir los
significados entre todos , entre todas.
El pensamiento multidimensional en el currículum escolar
Es muy probable que los expertos en el tema no tengan interés en
incorporar la filosofía en el currículum escolar, porque sus recuerdos
de la filosofía no sean, en la mayoría de los casos, recuerdos
interesantes. Pero los expertos debieran diseñar sus planes y propuestas
teniendo en cuenta a las niñas y a los niños, pero no a los niños y niñas
que ellos y ellas fueron, sino a los que hoy están. Y en ese caso, lo
mejor es preguntarles a ellos y a ellas.
Hemos perdido, hace siglos, la filosofía del currículum escolar. Pero
necesitamos educar en el pensamiento multidimensional. Sabemos que la
filosofía es una buena manera de hacerlo. La filosofía promueve que las
disciplinas se piensen a sí mismas, promueve que se piense sobre ellas, y
promueve el pensamiento entre las disciplinas. Necesitamos, además, que
el pensamiento multidimensional sea aprendido por los niños y por las niñas
para que ellas y ellos sean buenos investigadores, no sólo investigadores
científicos, sino en todas las áreas, sobre todo investigadores artísticos,
ya que la vida es un arte. Es una necesidad acuciante hacer que los
estudiantes no cultiven ya un pensamiento unidimensional, estéril,
esterilizante, pobre, empobrecedor, que da como resultado seres humanos
cada día más patéticos, sociedades cada día más esclerotizadas,
gobiernos cada día más deshumanizados. Deberemos responder a la demanda
de una educación que no esté planteada como compartimentos estancos,
donde la primaria no sirve para la secundaria, donde la secundaria no
sirve para la universidad, y donde la universidad, en lugar de trabajar
codo a codo con la educación primaria y secundaria, para cortar sin
piedad, de un solo golpe, la inmunda cabeza de este círculo vicioso, sólo
mira con desdén a los otros niveles, culpándolos de todo cuanto está
mal hecho en educación. La Universidad debería tomar compromiso político
con los otros niveles educativos, para que dejen de ser paralelas. Las
relaciones en educación son interdependientes, no hay manera de lograr
mejorar la calidad en educación si no trabajamos todos juntos para ello.
Las escuelas deberían aceptar la ayuda de las universidades sin temer que
van a ir como expertos cuya única misión es criticar lo que está mal
sin aportar soluciones, y las universidades debieran preparar a su gente
para trabajar en proyectos conjuntos con la escuela inicial, primaria y
media. Cualquier asignatura puede enseñarse en cualquier nivel: si no
asumimos esto de una vez , seguiremos asistiendo al penoso espectáculo de
la discontinuidad curricular, de las paralelas inicial, primaria,
secundaria, universidad, y a las quejas enfermas de los unos contra los
otros. Por supuesto, todo esto lo digo en el marco de lo que ya he hablado
acerca de las políticas públicas. No estoy diciendo que la Universidad
debería tomar un compromiso como individuo jurídico, de manera aislada,
, sino un compromiso sostenido por las políticas públicas. Lo mismo para
el caso de la enseñanza preuniversitaria. Y uno de los compromisos que
debemos tomar ya, porque hemos tocado fondo, es formar a los docentes e
investigadores en el pensamiento multidimensional. La formación de
quienes forman es prioritaria en este momento.
La formación del pensamiento multidimensional a través de la filosofía
debe ser incluida prioritariamente en todos los planes de estudio, e
incluyo en esto a la Universidad, en la cual, penosamente, se filosofa
poco o nada, incluso en las propias carreras de Filosofía. A su vez, sería
interesante preguntarse quiénes son los artífices del currículum
escolar y por qué lo construyen de ese modo, para quiénes lo piensan.
Quiénes son estas personas, qué formación han tenido, qué tipo de
pensamiento los nutre.
Los expertos de las universidades son convocados por los políticos para
generar cambios en educación. En sus manos se halla el poder de presión
necesario para que esos cambios realmente se produzcan. Si la experticia
universitaria no es puesta al servicio de todos, seguiré pensando que hay
un mezquino aparato en marcha, que es el de cuidar cada uno la pobreza
esterilizante de la disciplina propia, en la que se ha formado (incluyo en
este comentario, por supuesto, también a la filosofía). Si los políticos
de la educación, incapaces muchas veces de generar cambios reales que
sean útiles a toda la población, son apoyados por expertos en educación
que no se abren a nuevas ideas, probadas en la práctica, ricas en la teoría,
que dan como resultado pensadores multidimensionales, tenderé a creer que
la propuesta última de unos y de otros es la misma: cambiar algo para que
no cambie nada, bloquear todo cambio que consideren amenazante respecto
del ámbito de su conocimiento.
Creo, con el sostén de la teoría y de la práctica, que el cambio aún
es posible y aún está en nuestras manos, y quizá en este momento de
crisis más que nunca, y por esto es deseable que la filosofía esté en
todos los ámbitos escolarizados, desde el nivel inicial hasta la
universidad, pero que a la vez salga a las calles, a las plazas, a la
vida. Sería deseable aprender filosofía en las plazas, en los centros
barriales y en todo ámbito que se ofrezca como propicio para este fin.
Debemos incorporar el pensamiento multidimensional a la enseñanza
preuniversitaria, y ofrecerlo, además, en todos los ámbitos posibles.
Incorporar el pensamiento multidimensional es preocuparnos por los menos
afortunados, es hacer que los estudiantes que llegan a la universidad
apliquen destrezas de razonamiento superiores a las mínimas que suelen
emplear, y que no superan a las de los primeros años del secundario, e,
incluso, muchas veces niveles de primaria. Un-a pensador-a
multidimensional es aquel-la que no usa su pensamiento simplemente como la
organización en serie de diferentes pasos. Y se ha comprobado, desde
diferentes métodos de evaluación, que los estudiantes que han hecho
filosofía han mejorado hasta un 80 % su capacidad de razonamiento
complejo.[xxxii]
El objetivo de este trabajo es preventivo, tal como he planteado al hablar
en otros lugares acerca del pensamiento cuidadoso. Aprender a pensar de
manera multidimensional es una herramienta fundamental para prevenir los
males del pensamiento pobre e irreflexivo, pero para esto este aprendizaje
debe ser troncal en la educación, no puede ser un intervencionismo
ocasionalista, porque el pensamiento multidimensional necesita tiempo para
ser aprendido, y para formar parte del cuerpo de las personas, porque no
estamos hablando sólo de personas que tendrán habilidades de
razonamiento, sino de personas que utilizarán cuidadosa y creativamente
sus habilidades de razonamiento.
El pensamiento multidimensional en otros contextos. (Otros textos)
Pensar en el aprendizaje del pensamiento multidimensional es preocuparse
por todos los contextos, todas las edades. Es preocuparse por todos los
seres humanos, mujeres, niños, niñas, hombres, africanos, franceses,
chinos, argentinos, estadounidenses, mexicanos, colombianos, chilenos,
irlandeses . Preocuparse por los obreros y por las obreras, por las madres
y por los padres, por las profesionales, por los aborígenes. La cosmovisión
de cada cultura, de cada región, y las mirada de cada persona es eje de
preocupación en este quehacer. . En este sentido, es dar atención
extrema a que no podemos crear un solo currículum para todas las
necesidades, sino, en todo caso, muchos, diversos y variados grupos de
libros para niñas y niños y sus docentes, diversos y variados libros
para adolescentes y sus docentes, lo mismo para adultos, lo mismo para
adultos coordinadores, lo mismo para madres y padres en grupos de trabajo,
y así, en cada caso. Cada caso es absolutamente particular. Si vamos a
escribir libros para trabajar filosofía con mapuches, con wichís,
deberemos convivir con ellos y con ellas, si nos lo permitieran, deberíamos
pedirles si quieren contarnos sus costumbres, su vida, sus historias,
deberíamos construir con ellos y con ellas los textos que vamos a
trabajar. Con su filosofía. Porque el camino de la libertad y hacia la
libertad es una construcción que debe darse respetando las cosmovisiones
de cada grupo. No hay una libertad única para todo el mundo, sino que
cada grupo construye la suya, con el respeto de los demás grupos. Y cada
grupo se enriquece con la libertad de los otros y de las otras. Y si
existe algo así como la libertad humana, ésta consiste en la relación
viva entre las libertades de cada grupo, lo que cada grupo construye
mediante el ejercicio del pensamiento multidimensional.
Esta es la tarea que Paulo Freire nos ha dejado para hacer. Esta es la
tarea que Matthew Lipman nos insta a que hagamos. “Nos acompaña una
suerte: es ya demasiado tarde para dar marcha atrás”.[xxxiii]
[i] M. Gadotti, “Cruzando fronteras: iniciación a la obra de Paulo
Freire”, en http:///wwww.clacso.edu.ar, Campus Virtual, Curso Cruzando
fronteras, CLACSO, octubre-noviembre 2000
[ii] Henry Giroux, "Paulo Freire and the Politics of
Postcolonialism", en Peter McLaren and Peter Leonard, (ed.), Paulo
Freire: a Critical Encounter, Routledge, 1993, pág. 177
[iii]P. Freire, Pedagogía del oprimido, trad. J. Mellado, Buenos Aires,
Siglo XXI, 1985, pág. 83
[iv] Paulo Freire nunca estuvo conforme con las versiones traducidas al
portugués de esta obra.
[v] P. Freire, Pedagogía del oprimido, trad. J. Mellado, Buenos Aires,
Siglo XXI, 1985, pág. 41
[vi] C.A. Torres, Las secretas aventuras del orden. Estado y educación,
Buenos Aires, Miño y Dávila, 1996, pág. 63
[vii] Carlos Díaz Marchant , De la liberación a la esperanza. Paulo
Freire y su educación popular, Santiago de Chile, Ediciones Olejnik, 1999
[viii] P. Freire, Pedagogía de la esperanza. Un reencuentro con la
Pedagogía del oprimido, trad. S. Mastrangelo, México, Siglo XXI, 1993,
pág.7
[ix] Concepto que le pertenece a Alicia de Alba, pedagoga mexicana
[x] “Sin saberlo, en aquella época ya éramos, a nuestro modo,
posmodernos”, P. Freire, Pedagogía de la esperanza, pág. 13
[xi] Paulo Freire, A educação na cidade, pp. 79-80
[xii] “Cuando al final se cubre de carne, la Mujer Esqueleto escenifica
todo el proceso de creación, pero, en lugar de empezar como una criatura
recién nacida, tal como a los occidentales se les enseña a pensar en la
vida y en la muerte, empieza como un montón de huesos viejos, a partir de
los cuales se recubre y cobra vida.”, C. Pinkola Estés, Mujeres que
corren con los lobos, pág. 180
[xiii] “¿En dónde piensas que está esa puerta, y qué podría haber
del otro lado? ¿Qué hay detrás de lo visible? ¿Qué hace que esa
sombra se asome en la pared? ¿Qué cosa no es como parece? ¿Qué es lo
que yo sé en lo profundo de mis ovarios que desearía no saber? ¿Qué
parte de mí ha sido asesinada o yace muriendo?”, C. Pinkola Estés,
Mujeres que corren con los lobos, pág. 61
[xiv] " Finalmente, se hizo evidente que la vida no es una sustancia,
sino un fenómeno de auto-eco-organización extraordinariamente complejo
que produce la autonomía. Desde entonces es evidente que los fenómenos
antroposociales no podrían obedecer a principios de inteligibilidad menos
complejos que aquellos requeridos para los fenómenos naturales. Nos hizo
falta afrontar la complejidad antropo-social en vez de disolverla u
ocultarla. La dificultad del pensamiento multidimensional es que debe
afrontar lo entramado la solidaridad de los fenómenos entre si, la bruma
la incertidumbre, la contradicción. Pero nosotros podemos elaborar
algunos de los útiles conceptuales, algunos de los principios, para esa
aventura, y podemos entrever el aspecto del nuevo paradigma de complejidad
que debiera emerger." E. Morin, Introducción al pensamiento
complejo, pág. 32
[xv] Por lo general, en la bibliografía recorrida (por ejemplo, véase
R.Paul) se denomina a este tipo de pensamiento “fuerte”. El adjetivo
“fuerte” me parece propio de lenguaje de hombres, en cuyo imaginario
la fuerza es lo mejor en muchos casos. Esto no da cuenta de lo que quiero
significar cuando hablo de pensamiento multidimensional. Prefiero
“débil”, “flexible”, “amplio”, “blando”. El pensamiento
multidimensional es para mí débil, abierto, flexible, amplio. Tampoco es
un pensamiento “penetrante”, por las mismas razones que acabo de dar.
Fuerte y penetrante no dicen del pensamiento multidimensional nada
diferente de lo que sería un pensamiento meramente crítico. Es cierto
que R. Paul lo utiliza, justamente, para pensamiento crítico, pero habla
de un pensamiento crítico fuerte (bueno) y uno débil (deficiente). En mi
caso, adjetivaría de manera transvalorada: un pensamiento crítico bueno
es débil, porque asumiendo su debilidad osa provocar, el pensamiento
crítico deficiente es fuerte, porque no provoca, se conforma con admirar
sus músculos y hacer uso de ellos cuando lo necesita. El pensamiento
débil se preocupa por las relaciones, es un pensamiento cuidante, en
cambio el pensamiento fuerte se encierra en sus supuestos y ofrece
resistencia a examinarlos, empleando, justamente, la fuerza de las
pseudorazones y los pseudoargumentos, descuidando al alter ego y no
produciendo creatividad.
[xvi] K. Mannheim, Ideology and Utopia, pp. 55-84
[xvii] “Resilience is understood as "the possibility of qualitative
changes in the behavior of multistable systems from one basic mode of
operation to another, due to external or internal fluctuations which do
not trigger structural reorganizations" (Gallopin 1989).” En
A.Scalise, Towards an approach based on resilience for assessing the
potential impacts of sea level rise , pág. 42. La resiliencia es la
posibilidad de cambios cualitativos en el comportamiento de sistemas
multiestables a partir de un modo de operación básico a otro, debido a
fluctuaciones externas o internas que no generan reorganizaciones
estructurales tales que impidan todo tipo de mantenimiento de las funcines
básicas necesarias para las operaciones del sistema. Es importante tener
en cuenta que resiliente no es sinónimo de resistente.
[xviii] “High order thinking is no nalgorithmic. That is, the path of
action is not fully specified in advance.
High order thinking tends to be complex. The total path is not
"visible" (mentally speaking) from any single vantage point.
High order thinking often yields multiple solutions, each with costs and
benefits, rather than unique solutions.
High order thinking involves nuanced judgment and interpretation.
High order thinking involves the application of multiple criteria, which
sometimes conflict with one another.
High order thinking often involves uncertainty. Not everything that bears
on the task at hand is known.
High order thinking involves self-regulation of the thinking process. We
do not recognize higher order thinking in an individual when someone else
"calls the plays" at every step.
High order thinking involves imposing meaning, finding structure in
apparent disorder.
High order thinking is effortful. There is considerable mental work
involved in the kinds of elaborations and judgments required.”, en
Resnick, L., Education and Learning to Think, Washington , National
Academy Press, 1987, pág. 32 .
El concepto de high order thinking es muy interesante, si se lo
redimensiona, quitándole sus negativos aspectos de jerarquización, así
como es interesante el concepto de pensamiento complejo si se le quitan
los aspectos “a la moda” que en los últimos tiempos le son casi
inherentes.
[xix] I. Calvino, Seis propuestas para el próximo milenio. Este libro
póstumo contiene cinco propuestas, ya que Calvino había sido invitado a
dictar un ciclo de conferencias en la Universidad de Harvard, y mientras,
en el verano, preparaba estas conferencias, una hemorragia cerebral, el 6
de septiembre de 1985, terminó con su vida el día 19 de ese mes .
Quizás el apéndice, “Del arte de comenzar y de acabar” sean la sexta
propuesta. Pero ya nadie podrá decírnoslo...
[xx] Ibíd., pp. 21-23
[xxi] Ibíd., pág. 41. En este sentido de las relaciones entre la
privación que se padece y la levitación que actúa desde el deseo, José
Tcherkaski dice en su poema “Fuimos los patitos feos”, musicalizado
por Alberto Favero: “Nos hicimos cisnes/ para poder volar”. No volaron
porque eran cisnes, sino que se transmutaron en cisnes para levitar, ante
la necesidad y la privación planteada. (Pista 1 del CD Los patitos feos,
Buenos Aires, Columbia, Sony Music, 1984/1992. Cantado por Nacha Guevara)
[xxii] I. Calvino, Seis propuestas […], pág. 55
[xxiii] En italiano, « vago » significa, también, gracioso. Es algo que
nos atrae, y lleva consigo idea de movilidad, de mutación, de incerteza,
de indefinición, tal como sucede con la palabra wandering
[xxiv] Véase I. Calvino, El castillo de los destinos cruzados, trad. A.
Bernárdez, Madrid, Siruela, 1999. La Tarea llevada acabo en ese libro por
Calvino consistió en tomar , en primer lugar, el tarot de Bembo para los
duques de Milán (siglo XV, se puede ver en la Morgan Library, de New
York, enparte, y otra parte en la Academia Carrara de Bérgamo); en
segundo lugar, utilizó L’ancien tarot de Marseille, de la editorial B-P
Grimaud, cuyo original es de 1761. Del primer tarot surgió El castillo de
los destinos cruzados. Del segundo surgió La taberna de los destinos
cruzados. La idea de Calvino fue componer visibilidad utilizando las
cartas del tarot como “una máquina narrativa combinatoria” (pág.
10). Lo que intentó Calvino es una suerte de iconología fantástica, no
sólo con las imágenes del tarot, sino también con pinturas. La idea
básica, con el tarot, es que el significado de cada cata depende del
lugar que ocupa en la sucesión de las cartas que la preceden o la
suceden. Esta idea existe en general en la cartomancia, tanto para el los
tarots usados por Calvino, como para el tarot español, el egipcio, el de
la diosa, entre otros. Lo
interesante, para e tema que nos ocupa, es que este trabajo le demandó
largo tiempo de experiencias a Calvino, ya que el escritor se proponía
colocar las catas con algún tipo de orden que contuviera y rigiera la
pluralidad de relatos, como cambiaba constantemente las reglas del juego,
la estructura general y las soluciones narrativas cambiaban sin cesar. Al
sentirse dominado por los relatos que parecían componerse y descomponerse
por sí mismos, Calvino creyó volverse loco. Dejaba un año todo, y luego
volvía a los diferentes tarots, incluso a Visconti, con el cual se le
había encargado un texto. Llama a su trabajo “génesis fatigosa”.
Pensó en agregar un tercer título de relatos , y pensó en la necesidad
de un tercer tarot, idea que desechó, decidiendo utilizar material visual
moderno. Pensó en historietas dramáticas, con naves espaciales,
vampiros, científicos locos. Pensó en llamarlo El hotel de los destinos
cruzados, un hotel donde se refugiaban sobrevivientes de una catástrofe,
que han perdido el habla por el miedo, y que cuentan sus historias
mediante las viñetas de las historietas gráficas, pero no siguiendo el
orden, sino usándolas de forma vertical o en diagonal. Pero, en octubre
de 1973, agotado, decidió dejar su proyecto sin concluir.
[xxv] Calvino se basa en ideas de Jean Starobinski en La relation
critique, Gallimard, 1970, y en las ideas de Giordano Bruno acerca del
spiritus phantasticus, el mundus quidem et sinus inexplebilis formarum et
specierum, o sea, una manera de funcionar de la mente del poeta, del
científico, del investigador, que es la manera más veloz de asociar
imágenes para vincular y elegir entre diversas formas de lo posible y lo
imposible, formas infinitas por definición. Cf. Seis propuestas..., pág.
98
[xxvi] Ibíd, pág. 117
[xxvii] « Como Sade en sus escritos, como Gilles de Rais en sus
crímenes, la condesa Báthory alcanzó, más allá de todo límite, el
último fondo del desenfreno. Ella es una prueba más de que la libertad
absoluta de la criatura humana es horrible.” A. Pizarnik, Semblanza,
México, FCE, pág. 217
[xxviii] Michel Eyquem, señor de Montaigne, Essais , Livre I, Chapitre
XXV, “De l'institution des enfans”, en Oeuvres complétes (ed. Por A.
Thibaudet y M. Rat), Paris, Gallimard, 1962
[xxix] J. Ortega y Gasset, Misión de la Universidad, pág. 95
[xxx] “Finalmente, el hombre moderno se mueve llevando dentro una
ingente cantidad de indigeribles piedras de conocimiento y, como en el
cuento, puede escucharse a veces su choque ruidoso dentro del estómago.
Este ruido revela la característica más íntima de este hombre moderno:
el notable contraste entre una interioridad a la que no corresponde
ninguna exterioridad y una exterioridad a la que no corresponde ninguna
interioridad, una antítesis desconocida entre los pueblos del mundo
antiguo. El saber consumido en exceso, sin hambre, incluso contra las
necesidades de uno, no actúa ya como una fuerza transformadora orientada
hacia el exterior, sino que permanece encerrado dentro de un cierto
caótico mundo interior que el hombre moderno designa, con extraña
soberbia, como su característica ‘interioridad’.”, F. Nietzsche,
Sobre la utilidad y los perjuicios de la historia para la vida, parágrafo
4
[xxxi] “For as the physician considers that the body will receive no
benefit from taking food until the internal obstacles have been removed,
so the purifier of the soul is conscious that his patient will receive no
benefit from the application of knowledge until he is refuted, and from
refutation learns modesty; he must be purged of his prejudices first and
made to think that he knows only what he knows, and no more.” Plato,
Sophist , 230b-d
[xxxii] M. Lipman, Pensamiento complejo y educación, pág. 348 . Cf. M.
Lipman, Thinking in Education
[xxxiii] M. Lipman y otros, Philosophy in the classroom, pp. 217-224
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