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La fuente psicológica
1) En el proceso de enseñanza-aprendizaje
hay que tener en cuenta lo que un alumno es capaz de hacer y
aprender en un momento determinado, dependiendo del estadio de desarrollo
operatorio en que se encuentre (según las teorías de J. Piaget).
La concrección curricular que se haga ha de tener en cuenta estas
posiblidades, no tan sólo en referencia a la selección de los objetivos
y de los contenidos, sino, también en la manera de planificar las
actividades de aprendizaje, de forma que se ajusten a les peculiaridades
de funcionamiento de la organización mental del alumno.
2) Además de su estadio de desarrollo habrá que tener en cuenta en el
proceso de enseñanza-aprendizaje el conjunto de conocimientos previos
que ha construido el alumno en sus experiencias educativas anteriores
-escolares o no- o de aprendizajes espontáneos. El alumno que inicia un
nuevo aprendizaje escolar lo hace a partir de los conceptos, concepciones,
representaciones y conocimientos que ha construido en su experiencia
previa, y los utilitzará como instrumentos de lectura e interpretación
que condicionan el resultado del aprendizaje. Este principio ha de tenerse
especialmente en cuenta en el establecimiento de secuencias de aprendizaje
y también tiene implicaciones para la metodología de enseñanza y para
la evaluación.
3) Se ha de establecer una diferencia entre lo que el alumno es capaz de
hacer y aprender sólo y lo que es capaz de hacer y aprender con ayuda de
otras personas, observándolas, imitándolas, siguiendo sus instrucciones
o colaborando con ellas. La distancia entre estos dos puntos , que Vigotsky
llama Zona de Desarrollo Próximo (ZDP) porque se sitúa entre el
nivel de desarrollo efectivo y el nivel de desarrollo potencial, delimita
el margen de incidencia de la acción educativa. En efecto, lo que un
alumno en principio unicamente es capaz de hacer o aprender con la ayuda
de otros, podrá hacerlo o aprenderlo posteriormente él mismo. La enseñanza
eficaz es pues, la que parte del nivel de desarrollo efectivo del alumno,
pero no para acomodarse, sino par hacerle progresar a través de la zona
de desarrollo próximo, para ampliar y para generar, eventualmente, nuevas
zonas de desarrollo próximo.
4) La clave no se encuentra en si el aprendizajee escolar ha de conceder
prioridad a los contenidos o a los procesos, contrariamente a lo que
sugiere la polémica usual, sino en asegurarse que sea significatvo. La
distinción entre aprendizaje significativo y aprendizaje repetitivo,
afecta al vínculo entre el nuevo material de aprendizaje y los
conocimientos previos del alumno: si el nuevo material de aprendizaje se
relaciona de manera sustantiva y no aleatoria con lo que el alumno ya
sabe, es decir, si es asimilado a su estructura cognitiva, nos encontramos
en presencia de un aprendizaje significativo; si , por el
contrario, el alumno se limita a memorizarlo sin establecer relaciones con
sus conocimientos previos, nos encontraremos en presencia de un aprendizaje
repetitivo, memorístico o mecánico.
La repercusión del aprendizaje escolar sobre el crecimiento personal del
alumno es más grande cuanto más significativo es, cuanto más
significados permite construir. Así pues, lo realmente importante es que
el aprendizaje escolar -de conceptos, de procesos, de valores- sea
significativo.
5) Para que el aprendizaje sea significativo, han de cumplirse dos
condiciones.
En primer lugar, el
contenido ha de ser potencialmente significativo, tanto desde el punto de
vista de su estructura interna (significatividad lógica: no ha
de ser arbitrario ni confuso), como desde el punto de vista de su
asimilación (significatividad psicológica: ha de haber en la
estructura psicológica del alumno, elementos pertinentes y
relacionables).
En segundo lugar se ha de
tener una actitud favorable para aprender significativamente, es decir, el
alumno ha de estar motivado por relacionar lo que aprende con lo
que sabe.
6) La significatividad del aprendizaje está muy directamente vinculada a
su funcionalidad. Que los conocimientos adquiridos -conceptos,
destrezas, valores, normas, etc.- sean funcionales, es decir, que puedan
ser efectivamente utilitzados cuando las circunstancias en que se
encuentra el alumno lo exijan, ha de ser una preocupación constante de la
educación escolar, Cuanto más numerosas y complejas sean las relaciones
establecidas entre el nuevo contenido de aprendizaje y los elementos de la
estructura cognitiva, cuanto más profunda sea su asimilación, en una
palabra, cuanto más grande sea su grado de significatividad del
aprendizaje realizado, más grande será también su funcionalidad, ya que
podrá relacionarse con un abanico más amplio de nuevas situaciones y de
nuevos contenidos.
7) El proceso mediante el que se produce el aprendizaje significativo
necesita una intensa actividad por parte del alumno, que ha de
establecer relaciones entre el nuevo contenido y los elementos ya
disponibles en su estructura cognitiva. Esta actividad, es de naturaleza
fundamentalmente interna y no ha de identificarse con la simple manipulación
o exploración de objetos o situaciones; este último tipo de actividades
es un medio que puede utilizarse en la educación escolar para estimular
la actividad cognitiva interna directamente implicada en el aprendizaje
significativo. No ha de identificarse, consecuentemente, aprendizaje por
descubrimiento con aprenendizaje significativo. El descubrimiento como método
de enseñanza, como manera de plantear las actividades escolares, es no
tan sólo una de las vías posibles para llegar al aprendizaje
significativo, pero no es la única ni consigue siempre su propósito
inexorablemente.
8) Es necesario proceder a una reconsideración del papel que se atribuye
habitualmente a la memoria en el aprendizaje escolar. Se ha de distinguir
la memorización mecánica y repetitiva, que tiene poco o nada de interés
para el aprendizaje significativo, de la memorización comprensiva,
que es, contrariamente, un ingrediente fundamental de éste. La memoria no
es tan sólo, el recuerdo de lo que se ha aprendido, sino la base a partir
de la que se incian nuevos aprendizajes. Cuanto más rica sea la
estructura cognitiva del alumno, más grande será la posibilidad que
pueda construir significados nuevos, es decir, más grande será la
capacidad de aprendizaje significativo. Memorización comprensiva,
funcionalidad del conocimiento y aprendizaje significativo son los tres vértices
de un mismo triángulo.
9) Aprender a aprender, sin duda, el objetivo más ambicioso y al mismo
tiempo irrenunciable de la educación escolar, equivale a ser capaz de
realizar aprendizajes significativos por uno mismo en una amplia gama de
situaciones y circunstancias. Este objetivo recuerda la importancia que ha
de darse en el aprendizaje escolar a la adquisición de estrategias
cognitivas de exploración y de descubrimiento, de elaboración y
organización de la información, así como al proceso interno de planificación,
regulación y evaluación de la propia actividad.
10) La estructura cognitiva del alumno, puede concebirse como un conjunto
de esquemas de conocimientos. Los esquemas son un conjunto
organizado de conocimiento, pueden incluir tanto conocimiento como reglas
para utilizarlo, pueden estar compuestos de referencias a otros esquemas,
pueden ser específicos o generales. "Los esquemas son estructuras de
datos para representar conceptos genericos almacenados en la memoria,
aplicables a objetos, situaciones, acontecimientos, secuencias de hechos,
acciones y secuencias de acciones".
Los diferentes esquemas de conocimiento que conforman la estructura
cognitiva pueden mantener entre sí relaciones de extensión y complejidad
diversa. Todas las funciones que hemos atribuido a la estructura cognitiva
del alumno en la realitzación de aprendizajes significativos implican
directamente los esquemas de conocimiento: la nueva información aprendida
se almacena en la memoria mediante su incorporación y vinculación a un
esquema o más. El recuerdo de los aprendizajes previos queda modificado
por la construcción de nuevos esquemas: la memoria es, pues,
constructiva; los esquemas pueden distorsionar la nueva información y
forzarla a acomodarla a sus exigencias; los esquemes permiten hacer
inferencias en nuevas situaciones. Aprender a evaluar y a modificar los
propios esquemas de conocimiento es un de los componentes esenciales del
aprender a aprender.
11) La modificación de los esquemas de conocimiento del alumno es el
objetivo de la educación escolar. Inspirándonos en el modelo de
equilibrio de les estructuras cognitivas de Piaget, podemos
caracterizar la modificación de los esquemas de conocimiento en el
contexto de la educación escolar como un proceso de equilibrio inicial
-desequilibrio-, reequilibrio posterior.
El pimer paso para conseguir que el alumno realice un aprendizaje
significativo consiste en romper el equilibrio inicial de sus esquemas
respecto al nuevo contenido de aprendizaje. Además de conseguir que el
alumno se desequilibre, se conciencie y esté motivado para superar el
estado de desequilibrio, a fin de que el aprendizaje sea significativo. Es
necesario también que pueda reequilibrarse modificando adecuadamente sus
esquemas o construyendo unos nuevos.
12) Estos principios e ideas configuran la concepción
constructivista del aprendizaje y de la enseñanza. El constructivismo no
es una teoría psicológica en sentido estricto, ni tampoco una teoría
psicopedagógica que nos dé una explicación completa, precisa y
contrastada empíricamente de como aprenden los alumnos y de la que pueda
resultar prescripciones infalibles sobre como se ha de proceder para enseñarlos
mejor. Desgraciadamente, ni la psicología, ni la psicología de la
educación ni la psicopedagogía ni las didácticas no han asumido todavía
este alto nivel de desarrollo y de elaboración.
Hay, no obstante, diversas teorías, tanto en el ámbito del estudio de
los procesos psíquicos como en el ámbito del estudio de los procesos
escolares de enseñanza y aprendizaje, que comparten principios o
postulados constructivistas y que coinciden en señalar que el
desarrollo y el aprendizaje humanos son básicamente el resultado de un
proceso de construcción, que el hecho humano no se puede entender
como el desplegamiento de un programa inscrito en el código genético ni
tampoco como el resultado de una acumulación y absorción de
experiencias. Somos una cosa y la otra, y somos mucho más, ya que aquello
que nos convierte en personas son, precisamente las construcciones que
somos capaces de hacer a partir de estos ingredientes básicos.
Así, no obstante, estas teorías a menudo proporcionan explicaciones e
incluso, descripciones, sensiblemente diferentes y a veces contrapuestas
del qué y el cómo de los procesos de construcción. Y no solamente esto,
sino que, además son teorías parciales que centran la atención en
determinados aspectos o factores del desarrollo y del aprendizaje, en
detrimento de otras. Algunos ejemplos bien conocidos, las explicaciones
del desarrollo y el aprendizaje de Wallon, Piaget, Vigotsky, Ausubel,
Bruner y de una buena parte de teóricos del procesamiento de la
información pueden calificarse, en muchos aspectos, de
constructivistas. Así mismo, discrepan en muchos puntos y ninguna
proporciona, por ella misma, una visión integradora del desarrollo y del
aprendizaje humanos suficientemente satisfactoria.
En la adopción de la concepción constructivista del aprendizaje y de la
enseñanza como uno dels ragos característicos del modelo que inspira el
plantamiento Curricular de la Reforma ha habido una sensibilidad especial
por este estado de las cosas. Se ha intentado reflejar la convergencia de
unas ideas, fuerzas o principios básicos , de unos enfoques y de unos
autores que, en principio, se sitúan en encuadres teóricos diferentes.
Se ha querido también huir de dogmatismos y de reduccionismos, aceptando
la posibilidad de interpetaciones diversas, pero, igualmente legítimas,
de los principios constructivistas. Se ha intentado también, repensar y
resituar estos principios que, a menudo, han aparecido en contextos de
investigación estrictamente psicológicos, teniendo en cuenta las
características propias y específicas de la educación escolar.
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