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Informática:
Un recurso didáctico sin límites

Por: María de Jesús Cejas

La autora es Profesora de Enseñanza Primaria, Profesora Elemental de Piano, Teoría y Solfeo
y Analista de Sistemas de Computación


Una experiencia personal

      Soy una Docente de Escuela Primaria que quiere contar su experiencia personal, para fundamentar ampliamente el uso de la Informática en el ámbito educativo, como un recurso didáctico aplicable en todos los aspectos del Currículum, y que -a medida que se lo utiliza- permite al Docente fijarse nuevas metas, puesto que es estimulado constantemente por el interés de sus alumnos que siempre exigen "un poco más". Es así como el Docente se transforma en un creativo e investigador constante de la Informática Educativa.

      Hace 16 años que trabajo como Maestra de Grado de Escuela Primaria; 6 años que me recibí de Analista de Sistemas de Computación y un año que obtuve un Post-título de Capacitación Pedagógica para Profesionales de Informática. Sin embargo, la experiencia que he tenido entre el año pasado -que ejercí como Profesora de Informática en un Colegio privado local- y la del presente año me han servido lo suficiente como para descubrir lo antes mencionado.

      La experiencia personal que quiero contar es la del presente año, puesto que todavía sigo experimentando con mis alumnos y aún no termino de sorprenderme del poder que tiene esta herramienta en el aspecto educativo.

Un grupo muy especial

      Mi contacto con este grupo fue casual: comenzó el año pasado cuando me ofrecieron un reemplazo de Profesora de Informática en otra escuela en donde se superponían los turnos. Por consiguiente, tuve que cambiar mi turno para tomar dicho reemplazo, puesto que me interesaba ampliamente la propuesta.

      A pesar de los años que ya llevaba en la docencia, este cambio de turno me resultó sumamente indignante por el grupo con el que me encontré. Muchas veces había trabajado con grados carenciados y problemáticos, pero como éste ¡nunca!

      Era un grado de 11 alumnos nada más, pero en realidad eran 11 problemas acumulados en un grado.

      Estaban "a la deriva" en la escuela, puesto que la docente de turno, ante su situación de impotencia, atinaba a la "promoción automática"; es así como estos chicos, de diversas edades, se encontraban en un 3º Año de E.G.B.1, sin conocer ni una letra ni un número.

      La escuela en donde trabajo tiene entre 4 y 5 secciones de grados por cada Año; por lo tanto, tiene 34 secciones de grados en total. Estos chicos eran alumnos repetidores, que habían deambulado por otros grados antes de caer en este grupo que los "contenía" dentro de la escuela.

      Eran chicos con diversas patologías, que ya habían sido analizados por un Gabinete Psicopedagógico, quienes por diversas razones no habían sido derivados a la Escuela Especial ubicada en la misma manzana de la escuela. Todos tenían una edad mental inferior a la real, problemas de conducta de toda índole, malos hábitos, algunos con lesiones cerebrales leves
y todos tenían un nivel socio-económico-cultural muy bajo.

      Es difícil describir el grado de impotencia que se siente ante un grupo así, que además era una "isla" dentro de la escuela, olvidado por los directivos; el "chivo expiatorio" de todos los destrozos y culpas; ignorados o "falsamente queridos" por muchas colegas. No cuestiono a nadie por esta actitud. El Docente también es un ser humano y es débil en estas situaciones. Solamente trato de expresar lo que se siente cuando uno se encuentra ante algo para lo que no está preparado. Yo soy Maestra de Escuela Primaria Común, en donde nuestros alumnos deberían estar dentro de determinados parámetros para los que fuimos preparadas. Sin embargo, me veía en la obligación de pisar un terreno que no era el mío, sino el de una Maestra Especial, puesto que mi grupo era "Muy Especial". Debía asumir un rol que nunca hubiera querido tener, puesto que no tenía alternativa si quería obtener algún logro y no sentirme tan terriblemente impotente.

      Compensaba este sentimiento con mi trabajo en la otra escuela, puesto que -como una paradoja- allí todo me iba "de maravillas", lograba todo lo que no podía con mi grupo y experimentaba algo realmente apasionante para mí: ser Docente de Informática. Esa otra experiencia fue lo que me sirvió para completar mi trabajo de Seminario que estaba haciendo para obtener el Post-título de Capacitación Pedagógica para Profesionales de Informática. Los resultados que obtuve fueron óptimos y fomentaron en mí el interés por la investigación de todo lo que fuera Informática Educativa.

      No obstante, nunca abandoné mi trabajo con mi grupo de la escuela común. Después de observar toda la situación, fui buscando las formas posibles de acercame a ellos para ser aceptada, aprendí a quererlos (es muy difícil establecer los límites entre "afecto" y "lástima"), descubrí que eran muy afectivos internamente, pero que les costaba expresarlo, puesto que siempre estaban a la defensiva ante los reproches. También descubrí que, aunque muy lentamente, también aprendían. Comencé a trabajar con ellos a partir de "cero", brindándoles los cuatro elementos que más necesitaban: SEGURIDAD - AUTOESTIMA - AFECTO - ORDEN. Ellos también se fueron acostumbrando a mí y, muy pronto, me trasformé en líder del grupo. Mi trabajo se basó más en el aspecto psicológico que en el pedagógico. En este último aspecto, mis clases grupales eran casi obsoletas, puesto que su atención dispersa y problemas de comunicación no les permitía concentrarse ni retener los conceptos. Por lo tanto, mi mayor aliada era la enseñanza personalizada, ya que también el nivel de aprendizaje de cada uno era distinto.

Nuevas expectativas de trabajo

      Fue así como, al finalizar el año, solamente yo sabía que había logrado cosas y me sentía satisfecha por ello. Pero había visto que aún podía lograr más y el tiempo no me alcanzaba puesto que los progresos se producían de una manera demasiado lenta. Entonces, fue así como pedí a las autoridades de la escuela continuar con el grupo un año más. Estaba segura de que este año obtendría resultados más observables.
No me equivoqué en este sentido. Los alumnos continuaban avanzando, pero de una manera tan lenta que ya era como si todo se hubiera vuelto rutinario y me aburría de tanto esperar para ver algún logro significativo. Además, este año ya no tenía el estímulo de la compensación con el cargo de Profesora de Informática que había tenido el año anterior. Fue entonces cuando comencé a conectarme a través de Internet con gente relacionada con la Informática Educativa. Por la misma vía conseguí bajar muchos programas educativos freeware que podían adaptarse a las características de mis alumnos. El caso es que, a mediados de este año (ya se había anunciado), la escuela adquirió cuatro equipos de computación multimedia y se armó una pequeña Sala de Computación. Mientras tanto, yo esperaba que se habilitara la Sala para cargar mis programas y probarlos con mis alumnos. El caso es que no había presupuesto para un Docente de Informática, entonces se propuso que las maestras con conocimientos de computación podían llevar a sus alumnos para trabajar con las computadoras. En esta escuela, a pesar de la cantidad de docentes que hay, existe cierto recelo en cuanto al uso de este recurso y se cuestiona su utilidad. En resumen: no había ninguna maestra que se atreviera a llevar a su grupo, había una flamante Sala de Computación equipada con computadoras multimedia, había un grupo reducido de alumnos con mucha curiosidad por el tema, y una maestra con conocimientos, material, ideas y proyectos para trabajar con ellos, y autorización de los directivos para usar los equipos. Por lo tanto, disponía de todo lo necesario para emprender una nueva experiencia. Un año atrás esto era totalmente imposible, pero ahora, tenía todo a mi disposición.


Una experiencia indescriptible

      Comencé trabajando con actividades estimulativas para ejercitar el uso del mouse, la memoria, la lógica y el uso del teclado. Totalmente opuesto a lo que me había imaginado, observé con qué rapidez lograron habilidad en estos cuatro aspectos. Además, me sorprendió mucho cómo lograban concentrarse durante una hora y media en las actividades propuestas, siendo que su atención dispersa no les permitía concentrarse más que algunos minutos en cada tema desarrollado en el aula. En estas ocasiones fueron cuando -por única vez- escuché la famosa frase "no salgamos al recreo seño". También me sorprendía como iban desarrollando hábitos de orden y solidaridad entre ellos, cosa poco común a pesar de las propuestas anteriores. Las computadoras parecían tener un efecto hipnótico y pedagógico que yo nunca había conseguido.

      Llegado el momento en que ya existía una relación familiar entre alumnos-computadoras, fue que me propuse trabajar con las áreas: Matemática, Lengua, Ciencias y Música con programas educativos. Estos programas también les interesaban y podía observar como de clase en clase ellos mismos trataban de superarse y mejorar el uso de los mismos. Pero lo que más me sorprendía era la velocidad con la que resolvían operaciones matemáticas, por ejemplo, sin agotarse ni renegar de ellas como hacían siempre en el aula; o tener en cuenta hasta el mínimo detalle en la escritura de las palabras, siendo que esto jamás lo tenían en cuenta en sus cuadernos. Los programas de Música también me sirvieron para que aprendieran a escuchar y poder reconocer sonidos e instrumentos musicales; incluso logré que consiguieran reproducir algunos compases de canciones simples, que requerían de mucha habilidad en el manejo del mouse y la memoria. Nunca se negaron a ninguna actividad propuesta y siempre perseveraron en su conclusión. De mi parte, jamás les propuse actividades que pudieran resultarles frustrantes. Traté de graduarles las dificultades a medida de sus capacidades. No obstante, los logros fueron muy significativos para mí.
Poco a poco fue creciendo su autoestima y se abrieron a sus compañeros de los demás grados para comentar sus nuevas experiencias, que los colocaba en un plano superior en cuanto a ellos, puesto que eran los únicos en la escuela que tenían este privilegio. Conseguí así su socialización en la escuela que tanto me había costado el año anterior. Este aspecto también se lo debo a la Informática.

¿Y ahora?

      Continúo trabajando con programas educativos de las áreas, pero es tanta su curiosidad y su interés por saber "un poco más", que desde hace un tiempo comencé a trabajar con técnicas para el uso del graficador y el procesador de textos, además de incluirles términos técnicos simples y el uso de hardware, como disquetes, CDs, impresora, escáner, etc. La técnica les cuesta un poco todavía, pero insisten en ella y van obteniendo logros: algunos de ellos se animan a usar los términos técnicos que repito a cada tanto para que se familiaricen con ellos; en cuanto al uso del hardware, solamente miran y escuchan mis explicaciones con mucha atención y curiosidad, pero aún nadie se ha atrevido a intentarlo.

      Muchas veces les había hecho tarjetas de felicitaciones con el programa Instant-Artist, y desde hace un tiempo se interesaban por saber cómo las hacía. Entonces, hace poco aproveché una oportunidad en que unas madres de otros chicos les habían hecho un favor, para hacerlos confeccionar tarjetas de agradecimiento y conocer así el manejo del software. Fue mucho el entusiasmo que demostraron y lograron hacer unas tarjetas hermosísimas, con ayuda, pero respetando su elección y creatividad. Fue emocionante ver el momento en que hicieron entrega de las tarjetas a estas señoras: en sus rostros se notaba el orgullo que sentían por su obra y también el gesto de sorpresa y gratitud de parte de las señoras. Logré así una apertura hacia la comunidad educativa, puesto que se sienten capaces de generar atención de parte de las demás personas.

      Así como estas cosas, estaría largas horas contando anécdotas con respecto a todo lo logrado con esta herramienta. Cada vez que los veo me doy cuenta de que he logrado muchísimo más en estos últimos tres meses que en un año y medio de lucha y perseverancia en las actividades áulicas comunes. Creo que, de no haber experimentado esto, jamás me hubiera sentido tan satisfecha con los logros alcanzados con este grupo tan especial.

      Por eso es que me interesa mucho contar esta experiencia, para que muchos Docentes que se encuentren en situaciones similares a las mías intenten implementar esta metodología y así poder experimentar personalmente lo que expreso en el título de mi relato: INFORMÁTICA: UN RECURSO DIDÁCTICO SIN LÍMITES.

 

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