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LA
MENTE NO ESCOLARIZADA
Libro:
Gardner H, La mente no escolarizada (como piensan los niños y como deberían
enseñar las escuelas)
Capítulos:
Introducción, 8 y 9
El
aprendizaje natural, universal o intuitivo de los primeros años de vida
parece ser de naturaleza muy diferente al aprendizaje escolar. Los alumnos
suelen tener dificultades para aprender habilidades en la escuela que,
aunque deseables, no se aprenden en forma natural y fácil como ocurre
fuera de la escuela. Hay estudiantes con altas calificaciones que, sin
embargo, no manifiestan una comprensión adecuada de la materia. Problemas
de física sencillos no pueden ser resueltos por estudiantes de grados
superiores, cuando se plantean fuera de de la manera en que se lo han enseñado
y evaluado. Prejuicios y estereotipos invaden también la matemática, la
astronomía, la biología y las ciencias humanísticas. Los
estudiantes no dominan lo aprendido en la escuela porque su aprendizaje
natural, intuitivo previo ofrece una gran resistencia a ello: en casi todo
estudiante hay una mentalidad de 5 años no escolarizada que lucha por
salir y expresarse, y en las escuelas no hay una preocupación por saber
si realmente los alumnos comprendieron o no. 1)
EL APRENDIZ INTUITIVO: O aprendiz natural, universal o ingenuo: es el niño
pequeño que, bien dotado para aprender el lenguaje y otros sistemas simbólicos,
desarrolla teorías prácticas sobre el mundo físico y social durante los
primeros años de vida. 2)
EL APRENDIZ ESCOLAR: O estudiante tradicional. Desde los 7 a los 20 años
más o menos. Es el sujeto que intenta dominar la lectura y la escritura,
y los conceptos disciplinares de la escuela. Más allá de su rendimiento,
este tipo de aprendiz vuelve a pensar como lo hacía en el preescolar o la
primaria, una vez que abandonó las aulas. 3)
EL EXPERTO DISCIPLINAR: O especialista. Persona de cualquier edad que
domina los conceptos y habilidades de una determinada disciplina y puede
aplicarlos bien a nuevas situaciones. Son los que realmente comprenden,
porque pueden por ejemplo utilizar el saber de las clases para aclarar
nuevos fenómenos. Conocer
íntimamente a estos tres personajes nos ayudará para una percepción
nueva de los enigmas del aprendizaje, así como pistas para crear un
sistema educativo capaz de producir comprensiones genuinas. Cada
uno de estos tres personajes tiene limitaciones y realizaciones. Limitaciones.-
El aprendiz intuitivo tiene limitaciones neurobiológicas y de desarrollo,
mientras que las limitaciones más profundas del estudiante tradicional
son más extrínsecas, pues devienen de las limitaciones históricas e
institucionales incrustadas en las escuelas: se busca más formar
ciudadanos que preocuparse por si realmente se comprendieron los
contenidos. En cuanto al experto disciplinar, éste no puede dominar una
disciplina si no acepta los imperativos y limitaciones propias de su ámbito
disciplinar.Todas estas limitaciones imponen restricciones para aquello
que se puede aprender. Realizaciones.-
El aprendiz intuitivo, el niño pequeño, domina una gran cantidad de
información y parece muy competente dentro de su pequeño mundo: usa bien
el lenguaje y ofrece teorías y explicaciones sobre el mundo, las personas
y sobre sí mísmo. Esto se llama comprensión intuitiva (o ingenua o
natural). A pesar de ser inmaduras, estas comprensiones protocientíficas
son sin embargo profundas y hasta útiles. Las
realizaciones del aprendiz escolar pasan en cambio por los resultados
memorísticos, ritualistas o convencionales, y se ve cuando 'vomitan' lo
que se les ha enseñado. Desde ya, la respuesta correcta no garantiza la
comprensión. La comprensión disciplinar o genuina corresponde al experto, e implica poder aplicar lo aprendido en nuevas situaciones en forma flexible. La comprensión disciplinar cambia continuamente y nunca se completa. Se
podría suponer que estos tres tipos de aprendizaje van dándose uno tras
otro de un modo uniforme, pero las cosas no se dan así. Estos tres
personajes no se engranan de modo uniforme y los vacíos que surgen entre
ellos dan lugar a grandes problemas educativos. Estos vacíos son tres: 2)
Vacío entre el aprendiz escolar y el experto disciplinar: El buen
estudiante tradicional no transfiere exitosamente su saber a nuevos ámbitos,
y tampoco percibe que han retornado a la comprensión ingenua o intuitiva
preescolar. 3)
Vacío entre el aprendiz intuitivo y el experto disciplinar: Ambos pueden
utilizar sus habilidades y su saber fluidamente, y la diferencia está en
que la comprensión ingenua ha evolucionado durante siglos buscando
obtener una comprensión razonablemente útil del mundo, mientras que la
comprensión del experto disciplinar surgió en el restringido ámbito de
una disciplina, intentando proporcionar la mejor justificación posible
del mundo, aún cuando ella vaya contra la sabiduría recibida. Tal
es la teoría de las inteligencias múltiples (IM) de Gardner, y tiene
relación con el tema que se viene tratando porque, si cada persona
aprende de forma distinta, el problema se complica. Por ejemplo, el
sistema educativo privilegia la inteligencia lingüística y lógico-matemática,
y menos las otras. Debemos
construír un sistema educativo que eduque para la comprensión, lo que se
ve cuando la persona posee cierta cantidad de modalidades para representar
un concepto o habilidad y se pueda mover con facilidad de una a otra de
estas siete formas de conocimiento. El
esquema que figura al final resume la temática tratada por Gardner en su
libro, así como posibles soluciones (los 'puentes') a los problemas
planteados (los 'vacíos'). En
cuanto a la naturaleza humana, es posible que a medida que comprendemos
mejor la mente del niño pequeño, sus inclinaciones y limitaciones,
podemos comprender mejor nuestras mentes y quizá la mente en general. Las
instituciones también tienen limitaciones: ninguna es perfecta. En el
caso de la escuela, su objetivo puede no ser que un niño adquiera saber y
habilidades en términos de comprensión disciplinar, sino mas bien formar
cuidadanos o simplemente dar un título, más allá de si el sujeto
comprendió o no. En
cuanto a los valores, la forma en que escogemos enseñar y la forma de
evaluar reflejan lo que juzgamos importante en nuestra sociedad y en la
vida humana. El
libro tiene tres partes: en la primera, el autor presenta su síntesis del
saber actual acerca del modo en que los seres humanos aprenden durante los
primeros años de su vida. En la segunda, el acento recae en el proceso
educativo en general, las instituciones llamadas escuelas y las normas que
impregnan las instituciones culturales. En la tercera, el autor ensaya una
propuesta poara reformar la educación a partir de su concepción de la
mente no escolarizada. La
pregunta estudiada en este libro es, en suma: ¿por qué los miembros de
una especie que dominan ciertos conceptos y habilidades muestran tanta
dificultad para adquirir las habilidades y la comprensión que la escuela
más se esfuerza en proporcionar? Al
principio, la escuela pretendía que la gente supiera leer y escribir y
adquirir alguna que otra habilidad mínima. Posteriormente, se exigió más
conocimiento, incorporándose diversas materias desde la matemáticas a la
historia. Sin embargo, para Gardner el único criterio para una educación
efectiva es una educación que coseche una importante comprensión en los
estudiantes, y aunque las respuestas breves y orales dan una pista para
saber si hubo comprensión, el autor considera que no son pruebas firmes. 1)
Sensoriomotor: donde se conoce el mundo por lor sentidos y las acciones
sobre aquel. 2)
Simbólico: donde se conoce mediante símbolos, sobre todo aquellos que
evolucionaron durante milenios en la cultura del niño. Mediante
una combinación de ambos, los niños de 5 o 6 años llegan desarrollar
teorías útiles y vigorosas sobre la mente, la materia, la vida, y ellos
mismos, y lograron guiones cognitivos. Si
el niño no va a la escuela, su aprendizaje seguirá creciendo a un ritmo
moderado. Con tal que las realizaciones se adquieran en contextos
acostumbrados, las comprensiones surgirán de modo natural. Los niños
amalgaman el conocimiento sensorio-motor con el simbólico de primer
orden, aunque puede haber entre ellos disyunciones, como lograr comprender
a nivel sensoriomotor pero no al nivel simbólico (Gardner da el ejemplo
de la noción de conservación), aunque la tendencia del niño es a
reconciliar ambos. La
escolarización introduce algunas otras formas de conocer el mundo, como
por ejemplo a través del sistema notacional (la lecto-escritura). Pero el
niño no comprenderá la utilidad de leer y escribir a menos que vea que
otros adultos lo hacen y les sirva en la vida diaria. Otra
adquisición escolar son las estructuras conceptuales y formas
disciplinares de razonamiento. Si se presentan como elementos a memorizar,
los alumnos pueden dominarlo rápidamente, aunque la escuela debiera ir más
allá de la mera intención repetitiva memorística, y procurar una
comprensión del tema, pero esta comprensión está lejos de sus modos
habituales previos de comprender. Así, el desafío para el educador es
triple: 1)
Introducir en el alumno conceptos extraños o contraintuitivos para él, 2)
integrar congruentemente el nuevo conocimiento con el anterior, 3)
que el nuevo saber suplante a los estereotipos o concepciones previas. En
la práctica, sin embargo, ni maestros ni alumnos quieren arriesgarse a la
comprensión, contentándose con respuestas rituales y memorizadas. El
problema es que deben resolverse las disyunciones entre el conocimiento
intuitivo y el escolar. Estas disyunciones son de tres tipos: 1)
Concepciones 'erróneas': en el caso de las ciencias. 2)
Algoritmos rígidamente aplicados: en la matemática. 3)
Estereotipos o simplificaciones: en las humanidades y artes. No
siempre es clara la diferencia entre estas tres disyunciones. Por ejemplo,
algunas dificultades están a medio camino entre la concepción errónea y
el estereotipo. Una mejor expresión que 'errónea' es 'inmadura'. Para
comenzar a ayudar al alumno a superar estas disyunciones, el maestro debe
actuar en tres dimensiones: 1)
Hacerle entender cuál es el problema. 2)
Hacerle explorar el dominio semántico particular en juego (el tema). 3)
Hacerle ver cuál es el mejor modo de relacionar el algoritmo formal con
ese campo semántico. La
comprensión es un proceso complejo que no se entiende bien, aunque
presupone algún tipo avance y retroceso de una representación a otra por
parte de profesores y alumnos. Extraído
de RedPsicología
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